El sindicato LAB ha hecho un análisis económico de la situación en Mercedes-Benz y de él se extraen varios datos esclarecedores: en plena pandemia repartieron en dividendos todos los beneficios de 2019 y además, estando inmersos en la crisis de los chips semiconductores, proponen el reparto de todos los beneficios de 2020. Para LAB, se trata de un comportamiento que retrata la voracidad y la avaricia de Mercedes y por ello, le exigimos inversiones y empleo digno para una plantilla.

En junio de 2020, en plena pandemia y después de incluir a la plantilla en un ERTE por fuerza mayor, Mercedes decidió repartir más de 150 millones de euros en dividendos, es decir, absolutamente todos los beneficios del año 2019.

Por si fuera poco, ha propuesto repartir en dividendos todos los beneficios de 2020, estando ya inmersa en la falta de suministro de semiconductores. Es más, para realizar este reparto de dividendos, Mercedes ha renunciado a las bonificaciones de las aportaciones a la Seguridad Social que le correspondían como consecuencia del RD 8/2020 por aplicar un ERTE de fuerza mayor el año pasado. Es decir, Mercedes ha abonado más de 4 millones de euros a la Seguridad Social para poder repartir dividendos, lo que da muestra de su avaricia.

En total, desde 2016 Mercedes ha repartido en dividendos casi 1.000 millones de euros. En una situación como la actual, nos parece obsceno que la empresa siga la logica capitalista más perversa, llevándose todos los beneficios. Responde a una avaricia sin límites, dado que en vez fortalecer las estructuras en esta situación de incertidumbre y garantizar el empleo y unas condiciones laborales dignas, Mercedes prefiere llenarse los bolsillos.

Por ello, LAB exige que en vez de repartir dividendos, se realicen las inversiones necesarias para afrontar el futuro y que se garantice el empleo digno de la plantilla. No podemos olvidar que la plantilla está en ERTE, consumiendo su prestación de desempleo, con la negociación del convenio bloqueada por la empresa, con las nuevas contrataciones castigadas por la doble escala salarial,…

Por último, queremos hacer un llamamiento a las instituciones para que adopten las medidas necesarias y eviten estas actuaciones. Ante una situación coyuntural, no puede ser que los servicios públicos de toda la ciudadanía se responsabilicen de la falta de trabajo coyuntural y que la propia empresa se embolse cientos de millones de euros. Ya es hora de poner límites al reparto de dividendos de las grandes empresas, hay que acabar con esa avaricia sin límites.