Hoy por la mañana se han celebrado en la Casa de Cultura de Burlada unas jornadas organizadas por LARES (patronal de las residencias) y con la participación de representantes del Gobierno de Navarra ‒como son la presidenta Maria Chivite, la directora de la Agencia Navarra para la Dependencia Inés Francés y la consejera de Derechos Sociales Carmen Maeztu‒para hablar sobre el nuevo modelo de atención a la persona en los servicios residenciales. El sindicato LAB había convocado fuera una concentración para denunciar que precisamente el modelo de las empresas de residencias está centrado en el dinero, y no en las personas. Además, una trabajadoras de residencias han conseguido intervenir en el interior y denunciar su situación.

Las trabajadoras del sector que han intervenido en la presentación de las jornadas, han querido dejar claro cuál es la realidad que se vive en las residencias y han invitado al Gobierno a que acuda in situa esas residencias para conocer la realidad. Después de la intervención, las trabajadoras se han retirado del lugar como muestra de rechazo al discurso sobre el falso nuevo modelo y al salir han sido sancionadas por la Policía Foral que las estaba esperando.

El sindicato LAB ha constatado que se lleva tiempo hablando un nuevo modelo de atención que supuestamente mejorará la calidad del servicio, que supuestamente ofrecerá un servicio más personal, que supuestamente estará centrado en cada persona usuaria. Y, al parecer, gracias a la implantación de ese nuevo modelo el Gobierno de Navarra podrá acceder a subenciones venidas de Europa. Pero todo ello pretenden llevarlo a cabo sin dotarlo de recursos y la realidad es que actualmente en las residencias las trabajadoras están asumiendo unas cargas de trabajo totalmente desproporcionadas debido a la escasez de personal, y ello está perjudicando su salud física y psíquica.

Actualmente, las trabajadoras de residencias que no tienen un convenio propio de empresa se rigen por un convenio estatal que las obliga a trabajar 1.792 horas al año a tres turnos, solamente tienen derecho a librar un fin de semana al mes, el plus de nocturnidad es de 1,97€ brutos, y el salario base de una gerocultora es de 997,16€ brutos.

En opinión de LAB, tales condiciones laborales no permitirán jamás la posibilidad de realizar un buen servicio, y es una lástima porque a estas trabajadoras les gusta el trabajo que desempeñan y debido a su vocación y a que trabajan con personas sufridoras también de este modelo fracasado dan muchísimo más de lo que les corresponde, por ellos y ellas, porque se lo merecen.

En las jornadas celebradas hoy, una de las intervenciónes venía a decir que “el cambio es posible, solo hay que querer hacerlo” y desde el sindicato LAB venimos una vez más a decir que el cambio nunca va a ser posible si el Gobierno de Navarra sigue dejando la gestión de estos servicios en manos de empresas que priorizan engordar sus beneficios antes que la salud de las personas usuarias y trabajadoras.

Si verdaderamente hubiese voluntad de ofrecer un servicio de calidad, el Gobierno de Navarra debería elaborar un sistema de cuidados universal y público que garantizase a todas las personas que lo necesiten un servicio de calidad, la salud de las trabajadoras y unas condiciones laborales dignas.