En el plazo de cinco días han muerto tres trabajadores. El 19 de diciembre falleció en Donostia, como consecuencia de un accidente mortal no traumático G.G.A., de 63 años de edad y trabajador del Hotel Barceló Costa Vasca. Ayer murió J.M.A.O. de 53 años, de Argilun Iluminación S.L. en Donostia, en un accidente laboral no traumático, y, hoy, R.P.L., de 45 años y trabajador de la empresa Bravo Lanak SL, que se ha precipitado al vacío mientras se encontraba reparando una bajante desde la cubierta, situada en una quinta planta, en Portugalete. En lo que llevamos de año, al menos 57 trabajadores y trabajadoras han fallecido como consecuencia de un accidente laboral en Euskal Herria (7 en Araba, 20 en Bizkaia, 13 en Gipuzkoa y 17 en Nafarroa).

Para denunciar la muerte laboral de Portugalete, a convocatoria de la mayoría sindical vasca, nos concentraremos en Portugalete, a las 11:00, en la estación de metro de Carlos VII.

En primer lugar, queremos mostrar nuestra solidaridad con las familias, entorno social y los compañeros y compañeras de estos tres trabajadores.

Las razones de los accidentes laborales no traumáticos son evidentes: el contexto social, donde han aumentado de forma exponencial los problemas de salud derivados de los factores psicosociales, la toma de medicación, las consultas a especialistas de salud mental y las muertes por accidentes cardio o cerebrovasculares. Está claro que las condiciones de trabajo y vida son un elemento fundamental para diferenciar la salud, la vida y la muerte.

Y qué decir del sector de la construcción en general y de las caídas de altura en particular. El de Portugalete es el séptimo accidente laboral mortal en Hego Euskal Herria en lo que llevamos de año. ¿Dónde esta la campaña que allá por el año 2013 nos vendían desde la mesa de diálogo social? Según sus propias palabras: “Gobierno Vasco, Confebask, CCOO y UGT han dado hoy a conocer LOTU, un programa conjunto destinado al sector de la construcción (…) una nueva herramienta para favorecer la salud y la seguridad laboral en el sector de la construcción”. 8 años más tarde seguimos igual, se siguen sin poner medidas preventivas, siguen primando las prisas, los plazos, etc. en definitiva las malas condiciones de trabajo, la precariedad reinante también en este sector.

Si realmente se quiere acabar con esta lacra personal, familiar y social que son los accidentes de trabajo y las demás pérdidas de salud, hay que incidir de manera real en las causas básicas que los desencadenan, en la deficiente o nula organización del trabajo y en esas condiciones precarias que hacen perder derechos, y que tienen una incidencia en cómo trabajamos e incluso en cómo vivimos o morimos.

Esto no es casualidad, ni una plaga o un castigo divino. Es una realidad que todos los días la clase obrera pagamos con salud, sangre y a veces la vida los beneficios de unos pocos. La patronal es la responsable, pero no podemos olvidar a esas administraciones públicas ciegas, sordas y mudas. Seguro que hoy tampoco oímos al señor Urkullu hacer declaraciones por estas nuevas muertes, como si no existieran.

Es por ello que como teóricos garantes de nuestros derechos, volvemos a exigir a las administraciones las medidas urgentes para acabar con esta lacra extendida en todos los sectores. Todas y todos los trabajadores estamos en serio peligro. Las administraciones deben situar este problema en la agenda política de una vez por todas de forma prioritaria. Tienen que dejar de mirar hacia otro lado. No podemos seguir así.