En Hego Euskal Herria el paro bajó en junio en 2.423 personas, un 1,7% menos que en mayo. Por territorios, Gipuzkoa ha sido el que más ha bajado el paro (2,8%), seguido de Navarra, con un descenso del 2,2%.

Mientras que el paro entre las mujeres ha bajado un 0,6%, entre los hombres lo ha hecho un 3,1%. La diferencia se acentúa en los menores de 25 años. De hecho, en esta franja de edad el paro de las mujeres ha aumentado un 2,9%. El actual sistema posibilita que el mercado laboral castigue de forma doble el hecho de ser mujer y joven, condenándoles a condiciones laborales precarias y a mayores tasas de paro.

En mayo los contratos de fijos discontinuos han crecido un 926% respecto a enero. Sin embargo, en Hego Euskal Herria el 20,7% de los contratos firmados en mayo han sido fijos discontinuos (muy lejos del 43% de España). En cuanto a la jornada laboral, los contratos parciales firmados entre enero y mayo han subido un 131%

A pesar de la bajada del paro, la calidad del empleo está empeorando progresivamente y sin pausa, como lo demuestra el aumento de los contratos parciales. A esta situación hay que añadir la pérdida de poder adquisitivo que estamos experimentando las y los trabajadores, ya que mientras los productos básicos se encarecen, los salarios o las pensiones se están actualizando por debajo del IPC. Según los datos avanzados por el INE, la inflación de junio se situará en el 10,2% y seguirá al alza a medio plazo.

Toda esta situación afecta a la clase trabajadora, sin olvidar que para las personas en situaciones más vulnerables el impacto es más directo: condiciones laborales precarias en sectores feminizados donde mayoritariamente trabajan mujeres migradas; ofertando empleos basura a los jóvenes como si fuera la única opción y de este modo reduciendo las posibilidades de proyectar un futuro digno; condenando a las y los pensionistas a tener se sobrevivir con unas pensiones que no se ajustan a las necesidades reales… Sin olvidarnos de que la reforma laboral del estado español ha supuesto la expansión de nuevas formas de inestabilidad con la proliferación de contratos fijos discontinuos.

La precarización del empleo también se traduce en un empobrecimiento de los trabajadores y del conjunto del territorio, ya que el reparto de la riqueza no se reparte de forma equilibrada y aumenta las diferencias entre sus ciudadanos. Por ello, el sindicato LAB seguirá luchando por la mejora de las condiciones laborales y de vida de toda la clase trabajadora y trabajando por un modelo que se ajuste a los retos que tenemos en Euskal Herria.