Que Osasunbidea es desde hace muchos años la mayor empresa de trabajo temporal, es algo de lo que somos conscientes todas las personas que trabajamos aquí.

Que la mayor parte de la plantilla ha encadenado decenas de contratos, en el mejor de los casos, durante su vida laboral es algo conocido.

Que esto implica que las condiciones laborales no son ni de lejos las mejores y que son aprovechadas por las algunas jefaturas y las direcciones de personal para precarizar las condiciones laborales de las trabajadoras, es un hecho.

Que algunas jefaturas, sobre todo las de unidad, han decidido tirar la toalla ante la falta de herramientas y las dificultades para organizar la actividad diaria, es algo que vemos día a día.

Que se aprovecha el casi 60% de eventualidad en Osasunbidea para eliminar derechos básicos de la plantilla como calendario anual, derecho a vacaciones, mismo trabajo mismo sueldo o el simple derecho a queja (por las posibles consecuencias) indica claramente que hay muchas cosas que se están haciendo muy mal.

Que el Departamento de Salud es el responsable de las políticas neoliberales aplicadas en materia de personal durante años para favorecer privatizaciones de servicios o intereses privados lo vemos todas aquellas que defendemos la sanidad pública.

Que el abuso y el fraude en la contratación es un tsunami imparable que puede tener consecuencias nefastas, se ve claro por las sentencias judiciales que se están produciendo.

La pandemia ha sacado a la luz todas las limitaciones de Osasunbidea: falta de personal, sobre todo facultativo y de enfermería, contratación en precario realizando jornadas extraordinarias maratonianas sin posibilidad de descanso ni de vacaciones, continuas quejas por la asignación de contratos y respeto a derechos básicos, personas que cobran productividades mientras a otras se les niega por el mismo trabajo…

Lo que queda claro es que al Servicio Navarro de Salud y al Gobierno de Navarra ahora que la pandemia remite, le importa muy poco su plantilla. Hemos pasado de un discurso de aplausos por parte de las jefaturas y de agradecimientos constantes por gestores y políticos, a un “si no te gusta te vas”.

Por si no fuera esto suficiente, se está creando además otra ETT dentro de la gran ETT que es Osasunbidea, una subcontrata a la que llaman Pool. Un Pool que es un viejo conocido de todos y todas nosotras y que consiste en poder disponer de forma prácticamente total del personal, sin jornada, sin vacaciones y con la movilidad que la dirección decida. Bajo la mentira de la adquisición de competencias para el puesto de trabajo, se precariza aún más si cabe las condiciones de la plantilla y se abre la posibilidad de que ciertas jefaturas utilicen a este personal de forma arbitraria e injusta. Este tipo de contratación se da tanto en los hospitales como en Atención Primaria y no hay categoría profesional que se libre de ello.

Poco queda ya de los y las héroes del COVID. Llega la época de los recortes en personal. Volverán las productividades para disminuir las listas de espera, pero solo para unos pocos. Volverá la escasez de personal en momentos claves por falta de contratación, volverá la gripe y seguirá el recorte de derechos.

No todo es cuestión de dinero como exigen de forma constante los sindicatos corporativistas. Gran parte de la plantilla lo que quiere es tiempo de descanso, posibilidad de conciliación familiar y que respeten sus derechos.

El sindicato LAB pide un presupuesto para Osasunbidea que permita dimensionar plantillas y que no solo se interese por la compra de material tecnológico. Tenemos un gran problema de número de personas trabajando, de próximas jubilaciones, de listas de espera… y mucho nos tememos que el Decreto Ley de estabilización de empleo aprobado por el Estado Español no va a solucionar ni remotamente nuestra situación.

Exigimos una consolidación de la plantilla que reduzca la temporalidad a un 8% real, teniendo en cuenta también todas las reservas de plazas a jefaturas y la plantilla paralela de contratos estructurales que suponen un importantísimo nicho de eventualidad.

Desde LAB exigimos respeto a la plantilla que está bajo mínimos física y psicológicamente. Exigimos una mejora sustancial en sus condiciones laborales y económicas y que estas cuestiones se tengan en cuenta por los grupos políticos en la negociación de los presupuestos de Navarra. Por último, reiteramos nuestra demanda de la convocatoria de no menos de 10.000 plazas para toda la administración foral.