A pesar de que el Departamento de Educación de la CAV han convocado a trabajadoras y trabajadores a diferentes mesas de negociación, desde LAB denunciamos que se está excluyendo a dos colectivos especialmente feminizados y relacionados con las labores de cuidado: el del Consorcio Haurreskolak y el de Cocina y Limpieza. No creemos que esto sea casualidad, y por eso lo hemos denunciado a través de la movilización que hemos convocado esta mañana ante la Delegación de Educación de Bilbao.

El curso avanza y aunque el Departamento de Educación, y su consejero Jokin Bildarratz, han dicho una y otra vez que se han constituido las mesas negociadoras y se están negociando con toda normalidad los nuevos convenios en los diferentes colectivos, desde LAB tenemos que denunciar que, mientras se está negociando en el colectivo de docentes y en el de colectivo de especialistas en necesidades educativas, la mesa de cocina y limpieza todavía no se ha constituido, por lo que aún no se ha iniciado la negociación de su nuevo convenio laboral.

Por su parte, en el contexto de la dinámica de movilizaciones y huelgas, la mesa negociadora del Consorcio Haurreskolak se ha convocado una vez, pero sin contenido. Mientras tanto, no se está cumpliendo el convenio ni el acuerdo firmado por LAB en 2018. Además, en un momento en el que la tasa de natalidad está descendiendo, se cuestiona su viabilidad, en lugar de dar pasos hacia la gratuidad de este servicio educativo, tal y como pidió el Parlamento.

Ambos son los colectivos más feminizados del Departamento de Educación de la CAV, y están relacionados con labores de cuidado. Las trabajadoras de estos sectores estamos nerviosas y nos sentimos marginadas porque vemos peligrar el servicio que prestamos y tenemos la sensación de que se está profundizando en su privatización y/o subcontratación.

A todo lo anterior debemos añadir que en el colectivo de cocina y limpieza la tasa de temporalidad es del 68%, y gran parte del personal tiene una experiencia de años sobre sus espaldas, muchos de ellos en jornadas parciales. Además, en los centros escolares la carga de trabajo es cada vez mayor (ratios, indefinición de funciones, infraestructuras antiguas…), lo que está provocando un aumento de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, así como un incremento de los riesgos laborales. El Departamento de Educación, a pesar de conocer la mala situación del colectivo, no tiene ninguna voluntad de negociar ni de reconducir la situación.

Las negociaciones de los nuevos convenios parten de los acuerdos firmados por LAB en 2018 y tienen como objetivo mejorar la calidad de los servicios públicos y las condiciones laborales de las trabajadoras y los trabajadores. Por ello, al igual que en el resto de colectivos educativos, exigimos la puesta en marcha de una negociación basada en estos acuerdos.

Desde LAB seguiremos luchando por convenios colectivos dignos: es preciso rebajar los ratios, y aumentar y estabilizar las plantillas; los planes de rejuvenecimiento son imprescindibles; necesitamos medidas y planes para euskaldunizar las plantillas, y exigimos una negociación colectiva centrada tanto en las cláusulas feministas como en la salud laboral.