La UPV ha celebrado el acto de apertura del curso 2021-2022. Ante el mismo, nos hemos movilizado para reclamar financiación suficiente para la UPV y denunciar la precarización y discriminación de las y los trabajadores de la universidad pública: «El profesorado a tiempo parcial de la UPV que no tiene otro trabajo tiene que sobrevivir con entre 400 y 700 euros mensuales».

Este es el comunicado emitido por LAB al hilo de la movilización:

Una vez más, en el acto de apertura del curso de la UPV escucharemos retos y palabras como resiliencia, excelencia y otras bonitas palabras en boca de algunos representantes institucionales. Sin embargo, y además de las nuevas dificultades generadas por la pandemia, hay problemas que son anteriores a ésta, que se han mantenido durante la misma y que continuarán tras ella si no se toman medidas para atajarlos.

Algunas de estas graves situaciones no son nuevas en la UPV/EHU, ni son noticia en periódicos e informativos. En los medios de comunicación no se informa a la sociedad vasca de la precariedad y discriminación que existe en la UPV/EHU.

El profesorado a tiempo parcial de la UPV/EHU que no tiene otro trabajo fuera de ella tiene que sobrevivir con entre 400 y700 euros mensuales. Este profesorado tiene una remuneración que no se corresponde con su carga de trabajo real. Se les paga únicamente las horas de clase y de tutoría y no otras tareas imprescindibles que realizan: preparación de clases, evaluación del alumnado, gestión, formación, investigación… Además de corregir algunas prácticas incorrectas, es necesario modificar el Decreto 41/2008, que establece estos salarios tan bajos, y en el que el Gobierno Vasco tiene la principal responsabilidad.

Todavía hay muchos casos de personal investigador predoctoral al que aún no se les han pagado los atrasos que les adeuda la UPV/EHU debido a las nuevas condiciones impuestas por el nuevo Estatuto del Personal Investigador. En general los salarios de este personal son reducidos. Nos hablan una y otra vez de la excelencia de la universidad, basándose en gran medida en la investigación, pero las condiciones laborales son precarias para quienes se inician en la misma.

Salvo algunas excepciones (profesorado temporal que ocupa un puesto de trabajo vacante de carácter permanente), al personal docente e investigador no permanente se le deniega su derecho a solicitar sexenios de investigación, aunque tengan méritos suficientes para percibirlos. En muchos casos los mismos méritos sirven al personal permanente para conseguir los sexenios mientras que a sus colaboradores y colaboradoras temporales se les niega la posibilidad de presentarlos. Se trata de una discriminación clara entre el personal que se puede solucionar, como se ha hecho en otras universidades, pero que la Dirección de la UPV/EHU no tiene problema en mantener.

En el caso del Personal de Administración y Servicios (PAS), siguen sin consolidarse un centenar de puestos de trabajo ocupados durante largos años. Y, si bien la razón principal es la insuficiencia presupuestaria, la Dirección de la UPV/EHU no presiona suficientemente al Gobierno Vasco para conseguir la financiación necesaria.

Por otro lado, en más de un servicio de la UPV/EHU se está trabajando con un número insuficiente de personal, además de renovar sus contratos anualmente, condicionando a su antojo la relación laboral con la universidad y la vida personal de estas y estos trabajadores públicos.

Sin embargo, durante muchos años, la mayoría de las plazas de la Relación de Puestos de Trabajo no se han ofertado en las OPEs, siendo ocupadas por personal temporal, en fraude de ley. Y en las ofertas de empleo que ahora anuncia y negocia la Dirección no ha mostrado ninguna intención de ofrecer acuerdo de estabilidad alguno a quienes ocupan los puestos que se sacarán en dichas OPEs, nimucho menos, de poner encima de la mesa y negociar propuestas de consolidación. Esta es la actitud irresponsable que está mostrando la Dirección de la UPV/EHU respecto a la plantilla del PAS. Actitud que la mayoría de los sindicatos de la UPV/EHU parece dispuesta a aceptar.

Por si lo anterior no fuera poco, la Dirección de la UPV/EHU está dispuesta a «equilibrar» los 3 millones de déficit del presupuesto de 2020 en el de 2021 mediante recortes pendientes de concretar. Todo ello en el mismo momento en que el Gobierno Vasco presidido por Urkullu, además de abrir la puerta a la elitista universidad privada Euneiz, está dispuesto a concederle una subvención directa de 12,5 millones de euros. ¡¡No tienen vergüenza EAJ/PNV y PSE!!

Por eso es necesario, en este inicio de curso, denunciar y exigir el fin de estas y otras situaciones de precariedad y discriminación que se mantienen dentro de la UPV/EHU, requisito indispensable para conseguir una universidad pública excelente. LAB se mantendrá firme en estas reivindicaciones, tal y como ha hecho hasta ahora.