El 17 de mayo se recuerda que se eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de la Organización Mundial de la Salud. Nosotras al menos no tenemos nada que celebrar. El tema no está normalizado entre la gente, además porque no existe voluntad para ello, mucho menos en los centros de trabajo, y la transexualidad aún está considerada como enfermedad mental.
En esta situación socioeconómica que vivimos, las condiciones de vida y trabajo de las personas con diversidad sexual han ido a peor, y eso sólo ha conseguido deteriorar la normalización. En los últimos tiempos, los delitos de odio han aumentado, en el caso de personas con diversidad sexual y funcional, tal y como ha ocurrido con la violencia contra las mujeres. De hecho, este sistema necesita oprimidas y opresores para avanzar. El capitalismo se basa en esa relación para poder avanzar.
Los centros de trabajo son el espejo de la sociedad, y en nuestra opinión, es más importante que haya situaciones de discriminación y agresiones, junto con los centros educativos. De hecho, tenemos que practicar una autodefensa mal entendida ante la competencia que hay, estando afectados por la precariedad, las distintas reformas y los recortes.
Las instituciones públicas también son responsables de que existan situaciones así en el mundo del trabajo y que las personas con diversidad sexual no tengan garantizados sus derechos. Las instituciones debieran ser las garantes de que no hubieran situaciones de discriminación ni agresiones tanto en las calles como en los centros de trabajo. En nuestra opinión, las instituciones son herramientas para fomentar este odio, para que este sistema se mantenga. En jornadas como la de hoy realizarán campañas de propaganda, actitud que nos parece totalmente hipócrita mientras ponen obstáculos a otro tipo de sociedad plural.
Situaciones como las anteriormente descritas deterioran el ambiente en los centros de trabajo y se empeora nuestra salud laboral y las relaciones entre personas. LAB quiere frenar esta situación, para ello queremos ofrecer herramientas a trabajadoras y trabajadores, tenemos una guía y un protocolo para trabajar este tema en los centros de trabajo. Nuestro cometido es profundizar en este tema entre trabajadoras y trabajadores, hacer visible la diversidad, detener de raíz las situaciones de discriminación y acoso y garantizar los derechos de todas las personas con diversidad.
Para realizar este trabajo, debemos trabajar en común con el resto de sindicatos, agentes sociales y políticos.


El sindicato LAB hace tiempo inició una campaña denominada “Zaintza zaindu, cuida el cuidado” para denunciar esta situación. Una de las acciones realizada dentro de la campaña fue una recogida de firmas que realizamos de 19 de febrero. En la CAV se recogieron 16.032 firmas que entregamos en el Parlamento de Gasteiz junto con una petición para tomar parte en una de sus comisiones. Esta recogida de firmas, se recogía la necesidad de contar con más trabajadoras y trabajadores para poder dar una atención de calidad en los centros y servicios para personas mayores, menores y con diversidad funcional y de todos los servicios sociales en general.






