Desde LAB consideramos que debe escucharse la voz de todos los colectivos profesionales y que la negociación colectiva no puede quedar reducida a una relación bilateral entre la Administración y un único sindicato y/o colectivo. Durante el otoño promoveremos una nueva dinámica de movilizaciones para mejorar las condiciones laborales y fortalecer el servicio público de salud.
Hace unas semanas desde LAB pedíamos que la negociación que el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y la dirección de Osakidetza estaban llevando a cabo en secreto se trasladara a la mesa sectorial, por respeto al conjunto de la plantilla y a sus representantes, y en aras de la transparencia.
El pasado jueves hicieron llegar una propuesta que ya habían pactado previamente. La presentaron sin tener en cuenta la opinión del resto de organizaciones sindicales y, lo que es aún más grave, sin contar con el respaldo de los propios médicos y médicas, ya que el SME no es el único representante del colectivo. Con ello han deslegitimado la mesa sectorial como ámbito de negociación colectiva, a pesar de que el consejero de Salud del Gobierno Vasco, Alberto Martínez, ha reiterado en numerosas ocasiones que los límites impuestos desde Madrid impedían avanzar más.
Para LAB, este falso cierre del conflicto tendrá graves consecuencias para la dirección de Osakidetza, para la ciudadanía y la negociación colectiva. Los problemas de la sanidad pública son estructurales y este acuerdo no los resuelve; al contrario, los oculta.
En LAB compartimos buena parte del diagnóstico y de las reivindicaciones del colectivo médico, pero considera que, al tratarse de un problema estructural, la respuesta no puede limitarse a una única categoría profesional. El verdadero reto pasa por mejorar las condiciones laborales del conjunto de la plantilla de Osakidetza y reforzar la atención que se presta a la ciudadanía. Para ello, defendemos un modelo distinto que fortalezca el sistema público de salud.
A juicio de LAB, el acuerdo presentado hoy presenta importantes carencias y no plantea cambios estructurales reales.
- No aborda la raíz del problema del sistema de guardias ni de la jornada laboral. Las guardias se mantienen, aunque organizadas de otra manera. Además, las horas trabajadas durante las guardias, las localizaciones y la actividad de tarde siguen sin reconocerse o compensarse íntegramente como tiempo de trabajo efectivo, perpetuando el actual desequilibrio.
- Muchas de las medidas quedan supeditadas a las «necesidades asistenciales». En la práctica, ello deja su aplicación en manos de las direcciones y de las jefaturas de servicio, con el consiguiente riesgo de arbitrariedad y de mantenimiento de las desigualdades.
- Dividir las guardias de 24 horas en turnos de 12 horas no constituye una mejora. Sin aumentar las plantillas, esta medida puede traducirse en más días de presencia en el hospital y menos fines de semana libres, sin reducir la carga de trabajo.
- El principal problema del colectivo médico no es el salario, sino la organización de la jornada, la garantía del descanso y la sobrecarga de trabajo. Por ello, un incremento retributivo no resuelve los problemas de fondo.
- El acuerdo no sitúa en el centro la salud laboral, el derecho al descanso ni la conciliación entre la vida laboral y personal.
En LAB defendemos que la organización del trabajo del personal médico no debe mantenerse en un régimen diferenciado, sino aproximarse a las condiciones laborales del resto de la plantilla de Osakidetza, superando excepciones y privilegios históricos de algunos facultativos. Cabe recordar que el conflicto se intensificó de manera notable desde el mismo momento en que la ministra sugirió que las jefaturas de servicio no podrían compatibilizar la actividad pública con la privada.
Ofrecer mejoras únicamente a una categoría profesional no resuelve los problemas de Osakidetza. Al contrario, perpetúa un modelo equivocado y ni siquiera da respuesta a los problemas reales de ese colectivo. Toda la plantilla de Osakidetza, incluidos los médicos y médicas, sufre salarios desactualizados, jornadas prolongadas, turnos imprevisibles y una grave falta de recursos humanos. Es a esos problemas, entre otros, a los que debe dar respuesta la dirección de Osakidetza.
Por todo ello, desde LAB consideramos que ha llegado el momento de impulsar la movilización. Durante el otoño promoveremos una nueva dinámica de movilizaciones, incluidas huelgas, para mejorar las condiciones laborales y fortalecer el servicio público de salud. El objetivo es lograr una movilización lo más amplia posible, en colaboración con el resto de organizaciones sindicales y agentes sociales, para acordar e impulsar la estrategia de lucha más eficaz.
Consideramos que debe escucharse la voz de todos los colectivos profesionales y que la negociación colectiva no puede quedar reducida a una relación bilateral entre la Administración y un único sindicato y/o colectivo.
Por último, desde LAB exigimos al Departamento de Salud del Gobierno Vasco que negocie y actualice el Acuerdo Regulador, que permanece sin renovarse desde hace 18 años.
Por todo ello, exigimos reforzar el sistema público de salud, revertir al ámbito público los servicios privatizados y abrir un verdadero proceso de negociación de las condiciones laborales para el conjunto de la plantilla de Osakidetza.

