Si se desconvoca la huelga planteada, el PSN está dispuesto a hacerlo. Desde LAB consideramos que es una medida para beneficiar a una ínfima cantidad de profesionales y que abre una puerta inaceptable a la privatización de los servicios públicos.

El debate sobre la eliminación de la exclusividad del personal facultativo, que ha llegado a sede parlamentaria, deja claro los intereses que se ocultan detrás de una medida que se ha generalizado en el Estado Español. Son tres las comunidades que siguen manteniendo la exclusividad, además de Navarra, Galicia y Asturias, mientras se comienza a abrir el debate en otras comunidades como por ejemplo la CAV.

La medida afectaría a medio centenar de profesionales en este momento, sin embargo, existe un interés por parte de ciertos sectores y colectivos, que están poniendo esta reivindicación por encima de mejoras laborales y organizativas del resto del personal facultativo.

Estas reivindicaciones contemplan la eliminación de la exclusividad para que ciertos profesionales puedan compaginar su actividad en la sanidad pública y, a su vez, en la privada, sin dejar de percibir el complemento de exclusividad. Desde el sindicato LAB consideramos que esta medida puede tener consecuencias perniciosas en los servicios públicos de salud como se ha demostrado en otras comunidades. No se puede tener un discurso de defensa de la sanidad pública mientras se facilitan medidas privatizadoras.

El ejemplo claro lo tenemos en aquellas especialidades que pueden y realizan su actividad en el ámbito público y que paralelamente realizan, a su vez, actividad en consultas privadas. Lamentablemente se observa que coinciden de forma general con aquellas especialidades con mayor lista de espera. Existen casos de directores médicos y jefes de servicio dentro de Osasunbidea que compatibilizan ambas actividades.

El camino para garantizar una sanidad pública eficiente pasa por mejorar las condiciones laborales y retributivas de toda la plantilla.

Desde nuestro sindicato recordamos a los agentes políticos la delicada situación de la sanidad pública navarra, que necesita una provisión de fondos y una gestión que la haga competitiva y eficaz. No se debe caer en medidas corporativistas y privatizadoras que solo benefician a una minoría de profesionales. Se trata de medidas poco equitativas e inaceptables que se están tratando fuera de todo tipo de mesas de negociación y que crean malestar en la plantilla.