Sentadas en el puente de Deustu, subidas a un autobús articulado en el centro de Donostia, mediante una acción itinerante en los supermercados de Iruñea y, hoy, entrando en la sede de la empresa Eulen en Gasteiz. Esta semana hemos estado denunciando la precarización y destrucción de empleo en los sectores feminizados, en el marco de una dinámica activista promovida por LAB. Hoy hemos entrado en la sede de Eulen en la capital alavesa, una de las principales empresas del sector de limpieza, para reivindicar unas condiciones de trabajo y de vida dignas para las trabajadoras del sector.

Hemos pedido que se reduzca la parcialidad del personal de limpieza, así como que aplique un salario mínimo de 1.200 euros porque «son trabajadoras básicas, son esenciales». Así lo hemos destacado en la sede de Eulen.