LAB se ha movilizado en Lakua ante la sede del Gobierno Vasco en Gasteiz. Representantes del sindicato han señalado que el pasado curso quedó en evidencia la necesidad urgente de modificar la Orden de 22 de marzo del 2000, por la que se regulan los comedores escolares públicos, así como la circular de la viceconsejera de administración y servicios en relación al funcionamiento de los mismos a partir del año 2019.

En numerosas ocasiones el sindicato LAB ha hecho saber al departamento de Jokin Bildarratz que cualquier decisión o cambio al respecto debe saber acordado con la representación de las trabajadoras. Pues bien, al inicio de este curso el Departamento de Educación publicó en su página web una nueva circular sobre el funcionamiento de los comedores para este curso 2021-2022, decisión nuevamente unilateral y que no recoge en absoluto muchas de nuestrasreivindicacionesquetienencomoobjetivolamejora, ensuconjunto, deesteservicio:

• Bajada de ratios.
• Aumento de las jornadas.
• Contratación de más personal.

El comedor escolar es parte fundamental en la educación integral que el alumnado recibe durante su etapa académica,desdelos0añoshastaquefinalizalaeducaciónobligatoria; debeconsiderarse,porlotanto,unespacio más del centro educativo donde es evidente que se sigue aprendiendo y educando, y no debe ser valorado, como hace el Departamento de Educación, como un mero servicio complementario. Queremos recalcar esto porque la consejería del señor Bildarratz ha decidido que las 18 horas complementarias que las trabajadoras tenemos por curso, para llevar a cabo, entre otras cosas, reuniones de coordinación con la responsable de comedor, propuestas de mejora, realización de informes,… funciones que siempre se han realizado y que tanto no costó que se nos reconocieran, no sean de obligado cumplimiento, contradiciendo gravemente lo recogido en nuestro convenio colectivo.

Además, no podemos olvidar que el servicio de comedor escolar es la base de alimentación principal y a veces única de muchas alumnas y alumnos, ya que existen familias, y cada vez más, que se encuentran en una situación económica y social extremadamente complicada (alumnado becado, aumento de la segregación, consecuencias de la pandemia, …).

Dicho esto, las representantes de las trabajadoras del sindicato LAB instamos al Departamento de Educación a no tomar decisiones unilaterales y a sentarse a negociar la Orden de 22 de marzo del 2000 por la que se regulan los comedores escolares públicos, así como la circular de la Viceconsejería de Administración y Servicios.