En vísperas del día contra la violencia machista, LAB ha comparecido frente a la empresa Sálica en Bermeo para reivindicar que las conserveras de Bizkaia sean centros de trabajo libres de violencia machista. Han comparecido Zaloa Ibeas, de la Secretaría Feminista de LAB y Olga Gil, delegada de LAB en la empresa Sálica. Aunque la mayoría de la población asocia la violencia sexista a la violencia física, psicológica o sexual, ésta va más allá. La violencia sexista tiene mil caras, y una de ellas es la precariedad que tenemos que soportar las mujeres en el mundo laboral. Las trabajadores de este sector harán huelga el 30 de noviembre por un convenio digno.

La precariedad que padecemos las mujeres no es casual, sino la consecuencia directa de una estrategia bien diseñada por el sistema heteropatriarcal. El sistema nos ha condenado a las mujeres a la precariedad porque nos quiere dependientes. Quiere condicionar que podamos desarrollar nuestros proyectos de vida de una manera libre.

Esto es lo que hoy hemos denunciado junto a las mujeres trabajadoras de las conserveras, la brutal precariedad que viven en el sector. Este sector, ligado al mar y a la pesca, ha sido históricamente un indicador del trabajo de las mujeres, considerado como complemento del trabajo de los hombres y que se combina con la falta de reconocimiento de la precariedad y el trabajo duro.

Las trabajadores de conserveras tienen sueldos medios de 700-800 euros, y la mayoría de ellas tienen contratos fijos discontinuos, por lo que no trabajan todo el año y hay épocas en las que las envían al paro. Al margen de los salarios muy bajos, la tasa de temporalidad es brutal y sufren graves problemas de salud derivados del trabajo, que no son reconocidos como enfermedad profesional. Todo esto acarrea graves consecuencias para la vida y los cuerpos de estas trabajadoras. Con la comparecencia de hoy, LAB ha denunciado que las trabajadoras de las conserveras son agredidas diariamente a través de sus condiciones laborales.

Es hora de dignificar las condiciones laborales de estas mujeres y acabar de una vez con todas estas desigualdades entre mujeres y hombres que el mercado laboral recrudece, porque no hacen más que ahondar en la discriminación que padecemos las mujeres.

En ese camino, el próximo 30 de noviembre las trabajadoras de conserveras tienen convocada una jornada de huelga por un convenio digno. Ante la cerrazón de la patronal, para reivindicar unas condiciones laborales dignas y exigir que se pongan fin a los abusos que sistemáticamente utiliza la patronal contra ellas.

Con la comparecencia de hoy, LAB reivindica que los centros de trabajo deben ser espacios libres de violencia machista para todas. Y ha hecho un llamamiento a la patronal para que, por una vez, salde su deuda histórica con estas mujeres y acabe con las condiciones laborales que les condena a la precariedad. Por otro lado, LAB hace un llamamiento a todas las mujeres del sector para que sigan luchando por sus derechos laborales, porque la precariedad es violencia y salir de ésta su derecho.