OPINIÓN
Aitziber Zalbide, LABen delegatua Gorlizko ospitalean
Edurne Agirre, LABeko arduraduna Osakidetzan

El día 8 de Julio en el Parlamento Vasco se aprobó por unanimidad una ley de voluntades anticipadas. En dicha ley se recoge el derecho a recibir cuidados paliativos en el domicilio, en las residencias geriátricas o en los centros hospitalarios.

Previa aprobación de esta ley, Osakidetza presentó su nuevo “Plan de cuidados paliativos de Euskadi 2016-2020”, en el que se recoge la importancia de los cuidados paliativos y pretende establecer un modelo de atención homogéneo y equitativo para todos los pacientes que precisen estos cuidados en cualquier nivel asistencial.

El plan insiste en la importancia de la dignidad, equidad y en prestar una asistencia sanitaria integral a estos pacientes en todos los ámbitos: en hospitales, en las residencias, en los centros de salud y en sus hogares.

Para ello incide en la coordinación entre profesionales de los diferentes niveles asistenciales. Teniendo en cuenta que la situación actual es muy heterogénea según los territorios, lo que Osakidetza pretende con este plan es aunar los diferentes modelos existentes en la red. A día de hoy en Araba y en Gipuzkoa se combina un modelo mixto de atención a pacientes paliativos; así Osakidetza cuenta con algunas pocas camas públicas en Leza (6) y en el Hospital Donostia (8), pero la mayoría son concertadas con hospitales privados: en la clínica San Onofre de Gasteiz (20) y en la Fundación Matía de Gizpuzkoa (22 camas). Además de estos recursos hospitalarios, existen otros recursos de atención psicosocial que tienen conciertos con centros privados en los tres territorios.

Para unificar y garantizar el acceso a los cuidados paliativos de todos los pacientes, Osakidetza pretende implantar en Bizkaia el modelo de Araba y de Gipuzkoa, concertando camas en un hospital privado, San Juan de Dios, para los pacientes de Eskerraldea con la excusa de que “Gorliz queda muy lejos”. Señor Darpón, antes de concertar nuevos servicios con la privada, debería hacer un análisis de los recursos existentes en la red pública. Actualmente en Barakaldo existe un hospital, el de San Eloy, que poco a poco esta viendo cómo se van cerrando servicios y camas, dejándolo sin contenido de trabajo, ¿Por qué en lugar de destinar más dinero a centros privados, no prioriza a los públicos y dota a San Eloy de los medios suficientes para atender a este tipo de pacientes? Desde hace tiempo LAB viene denunciando que Osakidetza está vaciando de contenido y deteriorando determinados servicios de la red, teniendo la excusa perfecta para futuras derivaciones a la privada en beneficio de los intereses que el PNV tiene en la sanidad privada.

Otro punto muy importante es el tratamiento psicológico de estos pacientes. El Plan de cuidados paliativos de Osakidetza propone para ello una nueva concertación con San Juan de Dios y La Caixa. ¿Por qué una concertación más en lugar de remitir los pacientes a la gran olvidada Red de Salud Mental de Osakidetza, red que está presente en todos los territorios?

El documento insiste también en la importancia de ofrecer servicios cercanos desde la Atención Primaria a estos pacientes en situación terminal, pero se olvida de incluir en este Plan ninguna dotación para aumentar recursos en los centros de salud.

Por último se resalta el interés en la formación de los profesionales, incidiendo en la colaboración con la UPV en su master de cuidados paliativos donde ya participa activamente San Juan de Dios, al que previsiblemente el Consejero Jon Darpón quiere beneficiar con la derivación de pacientes que precisan cuidados paliativos.

Señor consejero, el nuevo Plan de cuidados paliativos nace viciado, ya que su gestión no hace otra cosa que destinar dinero a los centros concertados-privados, en detrimento de los públicos y lo más triste de todo es que se aprovecha de los pacientes más vulnerables, los pacientes terminales, demostrando así su grado de mezquindad.