La primera ocurrió el 30 de junio en Luiaondo, cuando el conductor de una furgoneta perdió la vida en un accidente de tráfico cuando, según parece, regresaba a su domicilio después de realizar labores de venta en el mercadillo de Portugalete. La segunda ha ocurrido el 1 de julio en Aludium (antigua Alcoa) en Zornotza, donde un trabajador de una subcontrata de mantenimiento de maquinaria ha perdido la vida cuando se le ha caído la máquina encima. Con estos dos, al menos 42 trabajadoras y trabajadores han fallecido en Euskal Herria en lo que va de año. En primer lugar, desde el sindicato LAB queremos trasladar a familiares y compañeros y compañeras nuestra solidaridad y apoyo.

El accidente ocurrido no es nuevo, cada año tenemos accidentes laborales de este tipo. Las y los trabajadores de la subcontrata mueren por las malas condiciones laborales.

No hay excusa para que cada tres días laborables muera un trabajador o trabajadora. Tenemos claro que los accidentes laborales no son fruto del azar o de la casualidad, son fruto de las relaciones laborales existentes, de la precarización, de la normativa laboral y de la subcontratación.

Los trabajadores y trabajadoras trabajamos para poder vivir y no para perder la vida en ese intento. Los accidentes laborales no son hechos comunes en la vida. No, los accidentes laborales son el resultado de las condiciones y formas de trabajar que nos impone la patronal a la hora de trabajar.

Desde el sindicato LAB tenemos claro que necesitamos vidas y trabajos dignos. Las trabajadoras y trabajadores tenemos derecho a volver del trabajo sanos y salvas, que el único camino para acabar con esta lacra individual familiar y de toda la sociedad es la lucha y la organización, que el cambio vendrá de un cambio en las relaciones laborales y en las reglas de juego. Tenemos que hacer realidad un nuevo modelo que priorice la vida y la salud por encima de los criterios económicos y de producción.

Para ello, vamos a seguir trabajando para responder a estos y todos los accidentes de trabajo, porque la concienciación y la movilización es el único camino