Donostia, 18 de julio de 2012

Hace pocas semanas denunciamos que el rescate era el mayor fraude político y social que se nos ha hecho hasta el momento y que era el anuncio de nuevos recortes. Teníamos razón. Ese es el precio del rescate al sistema financiero, y lo peor es que no evita la intervención absoluta que sigue siendo un escenario más que posible.

El Estado español ha optado definitivamente por el camino de Grecia, con el agravante de que hoy es más que posible valorar el resultado de esa vía. Imposibilita la salida a la crisis, condena a la sociedad a la exclusion social y pobreza.

Dejarnos arrastrar por esta realidad supone el suicidio político y económico de Euskal Herria, además de ser totalmente antidemocrático, porque es una decisión determinante para nuestro futuro que se adopta en contra de la voluntad de la sociedad vasca y negándonos una vez el derecho a decidir sobre nuestro futuro.

ESTAMOS ANTE UNA REFORMA DE ESTADO, ESTRUCTURAL Y SALVAJE
Estructural porque ni son medidas coyunturales ni son medidas para una fase económica. Son reformas para transformar el modelo de Estado.

− Transforman el propio papel del Estado que en el futuro se limitará a ser un mero instrumento de acompañamiento a la iniciativa privada y a garantizar el control social.

− Para eso están destruyendo el sector publico en todas sus funciones (regulador, motor economico, prestacion de servicios y proteccion social).
− Y se siguen adoptando medidas para que unos pocos sigan acumulando riqueza y especulando a costa de la gran mayoria social. Política fiscal, subir el IVA después de una amnistia fiscal.
− Transforman el propio marco jurídico político a golpe de decreto para instaurar un modelo totalmente centralizado y uniformizado. Finiquitan el Estado de la Autonomías cerrando la posibilidad a cualquier tipo de políticas propias. 
Brutal porque de lo que se trata es de imponer el modelo capitalista más salvaje. Es el sálvese quien pueda porque el Estado ni regula ni protege. Hemos pasado de políticas neoliberales que han generado esta crisis a políticas ultraneoliberales que van a perpetuar la actual situación en términos de paro, exclusión social y pobreza. 

No hay crecimiento posible con estas reformas, son el anuncio de una nueva fase de destrucción de empleo y de empeoramiento de las condiciones de vida de toda la sociedad porque recortar salarios y prestaciones mientras suben los precios y no se garantiza el acceso a servicios básicos es sinónimo de pobreza. Eso y nada más.

RESPUESTA
Ante esta situación a la clase trabajadora y a la sociedad en general nos toca salir a la calle. Tomar las calles para rechazar esta NO salida a la crisis y exigir un cambio radical de las políticas públicas.

Pero es el ámbito político vasco a quien le toca tomar decisiones políticas a la altura de las circustancias. Es hora de dar pasos efectivos para recorrer otro camino. Para construir una alternativa real que nos permita dar una salida propia a esta crisis, desde Euskal Herria y situando a la sociedad como prioridad absoluta de los objetivos de esa salida propia.

LA ALTERNATIVA ES POSIBLE
La alternativa existe y es posible si se toman tres decisiones:
− No aplicar las reformas del Gobierno español.
− Anular los recortes establecidos en los presupuestos públicos de las instituciones vascas.
− Poner sobre la mesa un plan institucional nuevo e integral para hacer politicas que nos permitan salir de la crisis. Un plan definido sobre cuatro pilares:

− Justicia fiscal.
− Desarrollo del sistema de servicios públicos.
− Creación de un sistema financiero público vasco.
− Plan real de creación de empleo y garantía de una renta mínima apostando por políticas de reparto del trabajo y la riqueza.
Esta es una alternativa real y posible. Y esta es la alternativa a la pura y dura subordinación. Porque es la otra opción. Hay que decidir entre la subordinación y la uniformización en un Estado que ha optado por la no salida a la crisis, o la posibilidad de dar una salida propia desde la capacidad de hacer políticas y tomar decisiones en nuestro ambito. 

Esa es la decision que hay que adoptar y le corresponde a la sociedad vasca tomarla. Desde LAB demandamos que se deposite en la sociedad vasca esa decisión, convocando consultas populares tanto en Nafarroa como en la Comunidad Autonoma Vasca. 

Debemos recorrer otro camino, un camino nuevo, y para eso necesitamos un escenario nuevo. Debemos pasar del “aplico porque es obligatorio” a “no puedo aplicar estas reformas porque la sociedad vasca las ha rechazado”.