El cumplimiento de la Ley de 1996 es testimonial en Navarra, y su incumplimiento resulta impune para las empresas. La nula voluntad política del Gobierno de Navarra para hacer cumplir la ley frente a las empresas supone un aliciente para que estas sigan incumpliendo de manera generalizada la normativa, 30 años después de la entrada en vigor de la Ley de Prevención.
Hoy se ha celebrado en Baluarte el III Congreso Estatal de Empresas Saludables, organizado por el Ejecutivo navarro. Conjugar los términos “empresa” y “saludable” en nuestra sociedad sonaría a oxímoron o a chiste de mal gusto si no fuese porque Navarra lidera las tasas de siniestralidad laboral.
El propio Gobierno de Navarra concluyó en su memoria del Proyecto Piloto del Área de Tafalla 2024-2026, que los datos reflejan una situación preocupante en materia de prevención de riesgos laborales en las empresas. El 45 % no ha evaluado los riesgos asociados a las tareas específicas de los puestos de trabajo, mientras que únicamente el 10 % analiza los riesgos psicosociales. Además, solo el 5 % evalúa los riesgos ergonómicos, pese a que estos representan un tercio de los accidentes y la mayoría de las enfermedades profesionales reconocidas. En relación con los riesgos químicos, apenas el 10 % de las empresas realiza evaluaciones cuantitativas o cualitativas.
También destaca que en la mitad de las empresas con riesgo de atmósferas explosivas este peligro no aparece reflejado en las evaluaciones de riesgos. A ello se suma que el 30 % de las empresas mantiene mecanismos de seguridad anulados y que el 80 % de las cubiertas no son seguras para transitar. Finalmente, la integración de la prevención de riesgos laborales en la estructura jerárquica sigue siendo escasa, ya que solo el 19 % de las empresas la tiene incorporada y únicamente un 22 % realiza un seguimiento de las actividades preventivas planificadas.
Un escándalo por el que nadie ha asumido responsabilidad alguna, ni responsables políticos ni empresarios. Siendo este el dramático diagnóstico oficial, el Gobierno de Navarra, lejos de pisar el acelerador y ponerse manos a la obra de una manera seria y decidida contra esta política empresarial criminal, vuelve a convocar un congreso, y el sindicato LAB se pregunta: ¿para qué? ¿qué resultados han tenido los dos anteriores? Basta de marketing y de buenas palabras.
Las empresas no van a cumplir la Ley de Prevención si no se les obliga a ello, la falta de voluntad empresarial y el incumplimiento estructural de la ley son manifiestos. Ni siquiera una nueva reforma de la actual ley va a garantizar su cumplimiento. Treinta años son más que suficientes para que termine la sangría de accidentes laborales y enfermedades profesionales.
Mientras todo esto sucede, mientras las empresas operan con total impunidad y la clase trabajadora vive el desamparo frente a la obligación legal de proteger la seguridad y la salud laboral, se nos acusa un día sí y otro también de absentismo, de fraude y de poner en jaque poco menos que la viabilidad de las empresas y del sistema sanitario. Los datos, sin embargo, nos dan la razón: el bulo del absentismo es eso mismo, una mentira creada por la patronal para tapar su proceder negligente, ocultar sus miserias y, de paso, seguir recortando los derechos de los y las trabajadoras navarras.
Es urgente que Navarra asuma a la mayor celeridad la competencia de la Inspección de Trabajo y que la dote de recursos suficientes para que pueda operar de manera efectiva. Es igualmente urgente que el Gobierno de Navarra tome el timón y se plante frente a esta barbarie patronal. Por ello, reclamamos que el Instituto Navarro de Salud Pública y Laboral adquiera competencias ejecutivas vinculantes en el seguimiento de la normativa por parte de las empresas.

