La sangría no cesa. Hoy a la mañana, en la empresa Cosmos de Abadiño, un trabajador de la empresa Transportes Eguiara y San Juan ha fallecido en el acto cuando transportada unas bombonas de oxígeno en una grúa, quedando atrapado por la carga. No podemos olvidar que ayer, una mujer de 57 años perdió la vida en Trápaga en el sector de la hostelería, sector que a día de hoy está sufriendo precarizazión y destrucción de empleo.

Con estos últimos fallecimientos y desde el comienzo de año, en Hego Euskal Herria por lo menos 16 trabajadores y trabajadoras han fallecido en el trabajo o a consecuencia del mismo. Además, Joaquín Beltrán sigue desaparecido en el vertedero de Zaldíbar desde el 6 de febrero del año pasado.

En primer lugar, y desde el sindicato LAB, queremos mostrar nuestra solidaridad y apoyo a familiares y personas allegadas de las personas fallecidas.

La violencia laboral que sufre la clase trabajadora es un grave problema social. Un problema estructural que es consecuencia directa de las políticas neoliberales que nos imponen. La precariedad, la subcontratación y la falta de medidas preventivas nos enferman y nos matan.

Esta situación tiene responsables, y el principal es la patronal, que antepone el beneficio económico a corto plazo frente a nuestra salud y nuestra vida. Ha convertido en su negocio la prevención de riesgos laborales y en consecuencia, nuestra salud y nuestra vida.

Y ante esta trágica situación, ante los incumplimientos de la patronal que nos cuestan la salud y la vida a la clase trabajadora, las administraciones públicas mantienen una pasividad cómplice, ya que siguen sin cumplir con su misión de garantizar nuestra salud y nuestra vida. No realizan la vigilancia y el control adecuados, ni imponen las sanciones ejemplarizantes para que esta situación se pueda revertir.

Preguntamos a las administraciones públicas, al Gobierno Vasco, ¿qué pasos están dispuestos a dar para frenar esta situación y cambiar este modelo? ¿Cuándo van a incluir las muertes en el trabajo en su agenda política?

Losylastrabajadoras trabajamosparapodervivirynoparaperderlavidaeneseintento.Losaccidenteslaboralesnoson hechos normales de la vida. Matar a un trabajador o trabajadora no es una característica del trabajo. Los accidentes laborales son el resultado de las relaciones laborales que nos imponen, de la precarización, de la normativa laboral y del actual mercado de trabajo.

Desde el sindicato LAB tenemos claro que necesitamos vida y trabajo dignos, que tenemos derecho a volver sanas y salvas del trabajo. La única manera de acabar con esta lacra individual y social es la lucha y la organización. El cambio vendrá de un cambio de relaciones laborales y de reglas del juego. Necesitamos construir un nuevo modelo que priorice la vida y la salud de los y las trabajadoras por encima del interés económico.

La lucha y la movilización son fundamentales ante los accidentes laborales. Desde el sindicato LAB hacemos un llamamiento a la clase trabajadora y a la ciudadania para que participe en las movilizaciones de denuncia que se van a convocar en los próximos días.