El pasado 1 de octubre Urban Sons inició un ERE de extinción de contratos de sus tres tiendas de la Comarca de Pamplona que, tras las tres reuniones obligatorias que marca la ley, ha finalizado sin acuerdo ya que la emrpesa no ha movido su postura ni un milímetro.

Tal y como se denunció la semana pasada, Urban Sons ha cerrado sus tiendas en Carlos III, Morea e Itaroa, y el mismo día que iniciaban las reuniones de negociación de los despidos, estas tiendas abrieron con otro nombre, pero a pesar de mantener exactamente la misma estética, las trabajadoras de Urban Sons están en la calle.

Desde la primera reunión, la denuncia de las trabajadoras ha sido la extrañeza de que Urban Sons se vaya de las tiendas dejando todo exactamente tal y como estaba, y sigan manteniendo que no tienen ninguna relación contractual con la nueva marca de ropa Denim and Friends. Y es que cuanto menos es extraño que no recojan nada del material que había dentro de las tiendas (maniquíes, perchas, cremalleras…)

Pero lo que más ha indignado a la plantilla de Urban Sons es que además de verse en la calle, no han cobrado la última nómina y que las indemnizaciones las vaya a tener que asumir Fogasa (fondo público que asumimos todas y todos). El dueño de Urban Sons es dueño de otras dos empresas del sector de la construcción, Banur y Polandrius, que tal y como reflejan sus datos económicos están en muy buena salud económica.

De hecho, en 2020, BANUR concedió un crédito a URBAN SONS por importede 301.077€. Si calculamos el importe total de las indemnizaciones de todas las trabajadoras es de unos 45.000€;  ya le podía haber prestado un poco de dinero más y así tener para pagar las indemnizaciones.

Para el sindicato LAB es una vergüenza que la ley ampare este tipo de situaciones, en las que las trabajadoras son (mal) tratadas como números, van a la calle al antojo del empresario, y además, los salarios y deudas no abonadas por alguien a quien dinero no le falta, las tenemos que pagar entre todas. Un abuso empresarial más, que será denunciado tanto en las calles como en los tribunales.