Exigimos el fortalecimiento del sistema público de salud, la publificación de los servicios privatizados y una negociación integral de las condiciones laborales. Para lograr este cambio de modelo será imprescindible la unidad entre las personas trabajadoras y los diferentes agentes sociales.
En otoño habrá que poner en marcha una dinámica de movilizaciones para mejorar las condiciones laborales y fortalecer el servicio público. Asimismo, solicitamos tanto al Sindicato Médico de Euskadi como a la dirección de Osakidetza que trasladen a la Mesa Sectorial la negociación que están llevando a cabo a escondidas, por respeto al resto del personal y en aras de la transparencia.
Desde LAB exigimos al Departamento de Salud del Gobierno Vasco que actualice el Acuerdo Regulador que lleva 18 años obsoleto, y denunciamos que la dirección de Osakidetza deslegitima la mesa sectorial como espacio de negociación, ya que no aborda en ella los conflictos existentes, a pesar de tener capacidad para superar las limitaciones impuestas desde Madrid.
La actitud de la dirección encabezada por Alberto Martínez, que evita afrontar los problemas en las mesas sectoriales, fomenta la división corporativa entre personal facultativo y técnico, matronas y otros colectivos, debilitando a la clase trabajadora y ocultando que los problemas del sistema público de salud tienen un carácter estructural.
En LAB compartimos los diagnósticos y reivindicaciones que se están realizando desde las distintas categorías profesionales, pero consideramos que el sector conseguirá mayores avances actuando de forma unida y que, dado el carácter estructural del problema, la lucha conjunta permitirá mejorar el servicio. Esto repercutirá positivamente tanto en las condiciones laborales de toda la plantilla de Osakidetza como en la atención que se presta a la ciudadanía.
Porque constituyen una herramienta para cambiar el modelo, mejorar las condiciones laborales de toda la plantilla, revertir el deterioro del servicio público y publificar los servicios privatizados, entre las propuestas de LAB se encuentran las siguientes:
- Reducción de la jornada laboral anual y establecimiento de una semana laboral de 30 horas.
- Inclusión de las guardias y de las horas de formación dentro de la jornada anual de trabajo.
- Adecuación de los tiempos de solapamiento, funciones y ratios según la categoría profesional y la unidad de trabajo.
- Implantación de medidas reales para conciliar la vida laboral y personal.
- Seguimiento y compensación de las horas extraordinarias. Eliminación de la autoconcertación mediante el redimensionamiento de las plantillas y la adaptación de los turnos.
- Recuperación del poder adquisitivo y revisión de los complementos salariales.
- Acuerdo de un plan de euskaldunización de la plantilla para garantizar los derechos lingüísticos tanto de trabajadores y trabajadoras como de personas usuarias.
- Desarrollo y garantía de la salud laboral. El aumento de los riesgos psicosociales es preocupante, sin precedentes, y no está recibiendo una respuesta adecuada.
- Puesta en marcha de un plan de relevo generacional de la plantilla, contemplando la posibilidad de adelantar la edad de jubilación o reducir la jornada laboral teniendo en cuenta diferentes factores.
- Acuerdo de un plan de igualdad real y efectivo.
- Fin de la autoconcertación y establecimiento de un control estricto sobre las incompatibilidades.
- Identificación de los puestos de trabajo estructurales y reducción de la tasa de temporalidad hasta el 5%.
- Acordar el decreto de puestos funcionales.
La raíz del problema es estructural, es decir, el modelo laboral desarrollado por la dirección de Osakidetza es erróneo y la solución debe venir de una transformación profunda de dicho modelo, mediante medidas que den respuesta a los problemas de todos los colectivos laborales. Ofrecer únicamente incrementos salariales y otras mejoras a una sola categoría profesional no hace más que perpetuar un modelo equivocado, ya que tampoco responde a los problemas reales de ese colectivo. Toda la plantilla de Osakidetza, incluidas las y los médicos, tiene salarios desactualizados, jornadas prolongadas, turnos sin planificar, falta de recursos humanos… Cuestiones a las que la dirección debe dar respuesta.
Desde el sindicato llevamos tiempo denunciando, entre otras cuestiones, la falta de médicos y médicas en los Puntos de Atención Continuada, la situación crítica de la atención primaria, la falta de reconocimiento de la importancia de las matronas en los procesos vitales de las mujeres* y la ausencia de planificación de los servicios. También denunciamos que los y las auxiliares administrativos realizan funciones propias de administrativos y administrativas, la situación insostenible de la red de salud mental, los recortes de servicios durante los periodos vacacionales y muchas otras problemáticas.
Ante esta situación, está por ver si se cumple y se llena de contenido el calendario de negociación propuesto en la última mesa sectorial, si la negociación colectiva no da resultados, habrá llegado el momento de recurrir a la movilización. En el sindicato creemos que será necesario poner en marcha en otoño una dinámica de movilizaciones, incluyendo huelgas, para mejorar las condiciones laborales y fortalecer el servicio público. Estamos trabajando para que esa posible dinámica sea lo más amplia posible y para impulsar el modelo de movilización más eficaz.
Finalmente, cabe destacar que la plantilla de Osakidetza tiene más fuerza cuando actúa unida. Para ello, consideramos imprescindible escuchar las demandas de los distintos colectivos profesionales, fomentar la colaboración con otros sindicatos y agentes sociales, acordar una estrategia de lucha eficaz y llevarla adelante con un objetivo común: fortalecer Osakidetza.

