Osakidetza acaba de anunciar que pondrá en marcha una OPE de 215 plazas para personal médico de familia y pediatría. En opinión de LAB, este anuncio mediático de Osakidetza es sólo un intento propagandístico para tapar los problemas que se le acumulan. Al fin y al cabo, esas 215 plazas no son nuevas, sino parte de la OPE de 1.083 plazas que ya fue aprobada hace tiempo.

Osakidetza acaba de anunciar que pondrá en marcha una OPE de 215 plazas para personal médico de familia y pediatría. En opinión de LAB, este anuncio mediático de Osakidetza es sólo un intento propagandístico para tapar los problemas que se le acumulan. Al fin y al cabo, esas 215 plazas no son nuevas, sino parte de la OPE de 1083 plazas que ya fue aprobada hace tiempo.

Osakidetza tiene por delante muchos y graves problemas a los que dar una salida: la penosa situación de Atención Primaria, que ha propiciado tres jornadas de huelga el curso pasado; el proceso judicial por las filtraciones del anterior proceso de OPE ; y el pago del Desarrollo Profesional y la realización de una nueva convocatoria, entre otros asuntos. Y en vez de ponerse a buscar soluciones a estos problemas, Osakidetza quiere limpiar su imagen pública utilizando los procesos de OPE de modo engañoso.

Ante la convocatoria realizada por Osakidetza, LAB quiere decir:

• Falta de transparencia: Los sindicatos, siendo la representación de la plantilla, hemos tenido noticia de estas 215 plazas por los medios de comunicación. Esto no es serio y queremos denunciar que la última mesa sectorial de junio, precisamente monográfica sobre Atención Primaria, era el lugar y el momento para dar esta información, y no ante los micrófonos. Por otra parte, no es aceptable que sólo los sindicatos firmantes de la última OPE reciban esta información: con firma o sin ella, todos los representantes de los y las trabajadoras tenemos derecho a recibirla.

• Insuficiente: estas 215 plazas no van a solucionar el problema de Atención Primaria, y menos aún de Osakidetza. Por una parte, porque se necesita más personal médico. Estas 215 plazas van a servir para que 215 médicos y médicas que ya hoy trabajan en Osakidetza en condiciones precarias estabilicen su situación, pero no para incorporar personal nuevo. La investigación realizada por LAB arroja datos claros: al menos el 77% de los contratos de personal médico son precarios. Si tenemos en cuenta las 3.000 plazas de todas las categorías que Osakidetza esconde tras contrato precarios y que hasta el año 2028 se jubilarán 1.000 personas por año en el ente público, para estabilizar provisionalmente la situación estaríamos hablando de unas 7.000 plazas. La OPE de 1.083 plazas (dentro las cuales están las 215 actuales) firmada por Osakidetza y los sindicatos Satse, SME y UGT no llega a cubrir ni los huecos dejados por las jubilaciones producidas desde la última OPE.

Por otra parte, queremos subrayar que la situación de Atención Primaria no se resuelve sólo con personal médico. El problema va mucho más allá y estamos ante la necesidad de un cambio de modelo, con aumento también del resto de categorías y la introducción de cambios en profundidad.

Para mejorar la situación de Primaria, es necesario negociar y acordar entre todos y todas las medidas necesarias. Pero después de tres huelgas en pocos meses, Osakidetza sigue sin apostar por una negociación real, aplicando medidas parciales e improvisadas y recortando el derecho a la asistencia sanitaria a la población vasca, como ha hecho con el recorte de horarios en los ambulatorios durante el verano.

• Todas las categorías son necesarias: por la información facilitada por Osakidetza, parece que las 1.083 plazas van a ser sólo para personal médico y enfermería. Frente a esto, reivindicamos la necesidad e importancia del resto de categorías.

• Transparencia propagandística: Osakidetza ha subrayado que en este proceso para médicos y médicas de familia y pediatras va a aplicar medidas para evitar filtraciones. Lo curioso del caso es que precisamente en estas categorías no ha habido problemas de filtraciones anteriormente. Esas medidas, que no han sido consensuadas con la parte sindical, deberán ser aplicadas en los procesos de especialidades médicas, donde sí están asentadas esas prácticas corruptas y mafiosas.