Desde LAB denunciamos públicamente un nuevo accidente en la planta de tratamiento mecánico-biológico (TMB) de Arraiz, en Bilbo, un suceso que ha sido ocultado por la empresa gestora.
Durante este fin de semana, un techo de pladur se desplomó sobre un trabajador como consecuencia del peso acumulado por las filtraciones de agua. Estas filtraciones llevan meses siendo denunciadas por la representación sindical, sin que hasta la fecha se hayan adoptado las medidas necesarias para solucionar el problema y garantizar la seguridad de la plantilla.
Este nuevo accidente no es un hecho aislado, sino una muestra más del grave deterioro que sufren las instalaciones y de la falta de mantenimiento que vinimos denunciando desde LAB. En los últimos dos años, se han presentado más de diez denuncias por las condiciones en las que se encuentra la planta. A pesar de los distintos requerimientos realizados por la Inspección de Trabajo a la UTE responsable de su gestión, las deficiencias estructurales y las condiciones de insalubridad persisten, manteniendo a las trabajadoras y los trabajadores en una situación de riesgo constante.
La situación ha alcanzado un nivel de extrema gravedad, hasta el punto de que, no existen las garantías ni los sistemas de seguridad necesarios para impedir que la contaminación generada en la planta pueda extenderse al exterior. La ausencia de estas medidas de protección supone un motivo de máxima preocupación, tanto por los riesgos a los que se expone la plantilla como por las posibles consecuencias medioambientales que podrían derivarse de la actividad de la instalación.
Desde LAB consideramos inaceptable que una planta de estas características continúe funcionando en unas condiciones que, comprometen la seguridad y la salud de quienes trabajan en ella. La acumulación de incidencias, la persistencia de las filtraciones y la falta de soluciones efectivas evidencian la necesidad de actuar de manera inmediata.
Tanto Garbiker como la Diputación Foral de Bizkaia conocen la situación que se vive en la planta. Por ello, desde LAB creemos que la responsabilidad por la falta de soluciones ante los problemas denunciados es tanto de la empresa como de Diputación y consideramos que no pueden seguir al margen de una situación que afecta directamente a la seguridad laboral, a las condiciones sanitarias de las instalaciones y a la protección del medio ambiente.
Exigimos una intervención inmediata para garantizar unas condiciones de trabajo seguras, solucionar las deficiencias estructurales y de mantenimiento, y establecer las medidas necesarias para evitar cualquier riesgo de contaminación fuera de la planta.
No es admisible que, después de más de dos años de denuncias y de los requerimientos de la Inspección de Trabajo, la plantilla siga expuesta a riesgos que podrían prevenirse mediante un mantenimiento adecuado y la adopción de medidas de seguridad eficaces.
Reclamamos que se esclarezcan las circunstancias del accidente ocurrido este fin de semana, que se depuren las responsabilidades correspondientes y que se adopten, sin más demoras, todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad y la salud de la plantilla, así como la protección del entorno.
La seguridad de las personas trabajadoras y la protección del medio ambiente no pueden quedar supeditadas a la falta de mantenimiento ni a la ausencia de actuaciones por parte de quienes tienen responsabilidades en la gestión y supervisión de la planta.

