Desde LAB denunciamos públicamente la grave situación vivida en la tarde de ayer en las instalaciones de ELIS en Gallarta, donde la plantilla de lavandería se vio obligada a paralizar la actividad durante 3 horas y 15 minutos ante unas condiciones de trabajo absolutamente inaceptables e incompatibles con la protección de la salud laboral.
Mientras las temperaturas en el interior de la planta alcanzaban los 42 ºC, la dirección de ELIS MANOMATIC fue incapaz de garantizar unas condiciones mínimas de seguridad para las personas trabajadoras. Ante un riesgo evidente para su salud e integridad física, alrededor de 20 trabajadoras y trabajadores abandonaron temporalmente sus puestos de trabajo para evitar sufrir las consecuencias de una situación que nunca debió producirse.
Queremos dejar claro que esta decisión no fue una protesta ni una medida de presión. Fue un acto de pura supervivencia. Cuando una empresa permite que se trabaje a 42 ºC y no adopta medidas eficaces para proteger a su plantilla, son las propias personas trabajadoras quienes se ven obligadas a actuar.
Lo más grave es que, lejos de asumir su responsabilidad y corregir una situación intolerable, ELIS MANOMATIC ha optado por reaccionar mediante amenazas y presiones contra la plantilla. La empresa pretende ahora imponer la recuperación de las horas no trabajadas y responsabilizar a quienes únicamente hicieron lo que cualquier persona haría ante un riesgo evidente para su salud: ponerse a salvo.
Resulta inaceptable que quienes incumplen su obligación de garantizar unas condiciones de trabajo seguras intenten convertir a las víctimas en culpables. La dirección de ELIS MANOMATIC no puede exigir sacrificios a una plantilla exhausta mientras ignora los riesgos derivados de temperaturas extremas en el centro de trabajo.
Desde LAB advertimos de que la salud de las personas trabajadoras no es negociable. Ninguna producción, ningún plazo de entrega y ningún interés económico puede situarse por encima de la seguridad y la integridad física de la plantilla.
Por ello, los hechos ya han sido puestos en conocimiento de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, para que investigue lo ocurrido, determine las responsabilidades correspondientes y exija la adopción inmediata de medidas que impidan que situaciones tan graves vuelvan a repetirse.
LAB muestra todo su apoyo y reconocimiento a las personas trabajadoras que, ante la pasividad empresarial, tuvieron que tomar una decisión responsable para proteger su salud. La verdadera irresponsabilidad no fue abandonar temporalmente el puesto de trabajo. La verdadera irresponsabilidad fue permitir que se trabajara a 42 ºC.

