Es difícil hablar de la salud de las mujeres, porque ha sido poco lo que se ha investigado sobre las enfermedades que nos afectan. En la salud, así como en el resto de facetas de la vida, la desigualdad queda patente.

Un ejemplo claro de la diferencia en investigación y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Son la primera causa de mortalidad femenina, pero se sigue considerando e investigando, previniendo y tratando como una enfermedad que afecta a los hombres.

Todo el mundo conoce los síntomas en hombres, pero son pocas las personas que saben que los síntomas en mujeres son diferenciados: inicia con dolor abdominal y nauseas y el dolor irradia hasta las mandíbulas. Consecuencia: La tardanza en el diagnóstico supone que las mujeres llegen entre 2 y 5 horas más tarde que los hombres al hospital y su mortalidad tras un infarto sea mayor, el 17,6% frente al 4,7% de los hombres.

Otro ejemplo del tratamiento diferenciado se plasma en la respuesta que se da desde atención primaria al dolor físico y los síntomas que presentan las mujeres: el 25 % de las dolencias que presentamos las mujeres se consideran psicosomaticas, frente a sólo un 9 % de las quejas de los hombres. Consecuencia: el 85% de los ansioliticos y antidepresivos recetados en España se admininstran a mujeres, lo que esta suponiendo a fecha de hoy un aumento en la mortalidad de las mujeres por las consecuencias del exceso de medicación y por la tardanza en el diágnóstico de enfermedades graves como el cáncer.

Todo ello tiene su repercusión también en el mundo laboral y ejemplo de ello es el despido por parte de Correos de una mujer cuyo delito es enfermar de fibromialgia. Las enfermedades autoinmunes como fibromialgia, fatiga crónica, sensibilidad química múltible, tiroiditis….., que afectan fundamentalmente a mujeres, son menospreciadas, consideradas psicosomáticas, apenas se investigan y el tratamiento sigue siendo exclusivamente medicalizado.

Tenemos que empezar a eliminar mitos. Aunque el 60 % de los empresarios consideren que las mujeres presentamos mayor absentimo laboral por enfermedad, los datos lo desmienten, ya que si separamos el permiso de maternidad de las bajas por enfermedad, el absentismo laboral por enfermedad en inferior en las mujeres que en los hombres.

En relación con la Salud Laboral tenemos que incidir en varios aspectos. El primero de ellos es relación con las malas condicones de trabajo de las mujeres, que soportan especialmente la precariedad, la actual división del trabajo productivo y reproductivo y la concentración de mujeres trabajadoras en ocupaciones particulares conduce a características específicas de lesiones y enfermedades.

Además hay que tener en cuenta que la nulidad que presentan los datos oficiales a la hora de realizar un análisis desde una perspectiva de género. No hay que olvidar que en la mayoría de los casos los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales, bajo la apariencia de neutralidad en cuanto al género, mantiene un referente implícito de trabajador masculino o niega que el género constituya una variable a tomar en consideración. Pero lo que sí es cierto es que una práctica preventiva eficaz necesita valorar y tener en cuenta la variable de género en el ámbito de la salud laboral, lo que lleva a considerar no solo la especificad biológica de la mujer sino también la distribución actual del trabajo productivo y reproductivo y las consecuencias de la doble jornada.

Es por todo ello que desde LAB nos comprometemos a seguir visualizando las desigualdades y expecialmente en el ámbito laboral que nos compete, utilizando la negociación colectiva como instrumento para aplicar el principio de igualdad y trabajar en la prevención y detección de riesgos de riesgos laborales teniendo en cuenta la perspectiva de género:
• En la identificación y evaluación de riesgos
• En la elección de la metodología, métodos y técnicas de evaluación
• En la investigación de daños a la salud (accidentes de trabajo, enfermedades profesionales y otros daños derivados del trabajo)
• En la intervención preventiva