En esta situación en la que aún no hemos superado la crisis sanitaria, las y los trabajadores ya hemos empezado a sufrir las duras consecuencias de la crisis económica y social. El número de personas en situación de pobreza y exclusión está aumentando y grandes em-presas de referencia han empezado a anunciar una mayor destrucción de empleo.

En este contexto en el que la evolución del empleo no da opciones a previsiones optimistas, la Secretaria General Garbiñe Aranburu y el Secretario de Dinamización Dabid Lizarralde han informado sobre la posición de LAB ante la salida que exigen la actual situación y han respondido a los mensajes lanzados desde gobierno y patronales los últimos días.

Garbiñe Aranburu ha señalado que “nos encontramos ante una nueva era y estamos ante una encrucijada. Tenemos que decidir como queremos que sea la Euskal Herria del futuro”.

Ha apostado por transitar hacia otro modelo económico y social. “Necesitamos una transición ecosocialista y feminista. Y para hacer esa transición se necestian acuerdos sociales. Acuerdos para frenar la destrucción de empleo y para dignificar el empleo, acuerdos para reforzar los servicios públicos, acuerdos para ir dando forma a un sistema público de cuidados. Acuerdos para repartir el trabajo y la riqueza, para cambiar el actual modelo de producción y de consumo”.

“El mensaje que nos lanzan desde las instituciones es que tenemos que salir juntos de ésta. CONFEBASK la semana pasada hizo un llamamiento para un gran acuerdo de país. Esto es puro cinismo, están haciendo demagogia porque están intentando sacar provecho de la incertitumbre y del miedo que tiene la gente”

Aranburu ha añadido que “CONFEBASK no quiere acuerdos. Desde la mayoría sindical y social le hemos interpelado para un acuerdo en contra de la precariedad, la callada por respuesta. Este sindicato ha propuesto un plan de empleo, nos hemos reunido con CONFEBASK, buenas palabras y ni un sólo compromiso, este sindicato ha propuesto una reforma fiscal pero tampoco quieren hablar de una fiscalidad más progresiva que reparta la riqueza de manera más equitativa”.

“Y la patronal, ¿cómo va a impulsar esos acuerdos? Por la vía de las amenazas y el chantaje? ¿Anunciarán en los medios de comunicación los cierres de empresa, los despidos, como en Gamesa, Tubacex o ITP y luego nos llamarán a colaborar? Esta forma de proceder, tiene un objetivo muy claro, poner a las y los trabajadores al borde del abismo, destrozar psicologicamente a las y los trabajadores, para que se resignen, para desactivar su capacidad de lucha y para que terminen aceptando recortes”.

Seguidamente, ha señalado que “cuando la patronal habla de aumentar el gasto público, está pensando en los intereses de las grandes empresas. Lo que plantean es que se siga poniendo dinero público en manos privadas, sin condiciones y sin control público. Sin ningún compromiso previo para mantener la actividad y el empleo Y cuando nos encontramos con cierres de empresa o con deslocalizaciones, la consejera Arantza Tapia se limita a decir que es una mala noticia. Pero la cosa no queda aquí, porque ya está justificando que se bajen los salarios. Siempre defendiendo los intereses de la patronal”.

Ha mostrado la disposición de LAB. “Nosotras estamos dispuestas a analizar los problemas coyunturales que puede tener una empresa. Cuando realmente una empresa atraviesa por momentos difíciles, los primeros interesados en mantener la empresa somos las y los propios trabajadores. Por eso podemos hablar de salarios, de medidas de flexibilidad… siempre siempre siempre con una condición muy clara, un compromiso claro de mantenimiento del empleo y no despidos y por supuesto un compromiso de revertir los derechos pérdidos una vez que se supere la situación coyuntural… y bien, ¿qué nos dice la experiencia de la crisis anterior? Que casi ninguna empresa quiere llegar a acuerdos”.

“En esta nueva crisis, también pretenden que los únicos paganos seamos las y los trabajadores. Hay que organizarse y hay que seguir movilizándose en los centros de trabajo y en la calle, tenemos que seguir tejiendo alianzas e impulsando acuerdos sociales, entre quienes defendemos otro modelo económico y social”.

Situación preocupante
Dabid Lizarralde, por su parte, ha indicado que las consecuencias de la crisis económica y social está siendo muy graves, mencionando algunos datos.

El número de personas en situaciones de pobrezia y exclusión social está en aumento. Los datos de la evolución del desempleo muestran esta gravedad. A finales de febrero había 151.000 personas en paro en Hego Euskal Herria y a finales de junio 185.000, con un incremento del 22%.

En lo que respecta a los y las menores de 25 años, a finales de junio había cerca de 18.000 desempleados (con una subida del 52% desde febrero) y en lo que respecta a las mujeres, las desempleadas eran 102.460, con una subida del 19% desde febrero. Además, el 70% del empleo destruido en junio era femenino.

El 90% del empleo destruido en los dos primeros meses de la pandemia era temporal, y el 91% de contratos realizados en Hego Euskal Herria corresponde a esta categoría.

En lo que respecto a los ERTEs, en junio 87.000 trabajadoras y trabajadores seguían en ERTE. La mayoría corresponden al sector servicios (hostelería, comercio, hoteles, servicios deportivos…). Hay razones de sobra para preocuparse sobre esos sectores.

En la industria las previsiones tampoco son halagüeñas. Empresas como Gamesa, Tubacex o ITP han anunciado despidos. Son tres empresas grandes, que en los últimos años han tenido grandes beneficios. Por ejemplo, en 2019 Tubacex tuvo beneficios de 11 millones de euros, ITP de 95 y Gamesa de 140.