El miércoles, en Aramaio, un trabajador de 58 años resultó herido de gravedad a consecuencia de un accidente laboral. Lamentablemente, falleció al día siguiente a causa de las graves heridas. Carpintero de oficio, sufrió el accidente al caer de una altura mientras trabajaba en las obras de reforma de una casa. Con éste, ya son al menos 27 las muertes en el trabajo en Euskal Herria en 2022, 6 de ellas por caídas de alturas. Así lo hemos denunciado hoy en la plaza de Oñati, a convocatoria de la mayoría sindical vasca.

Otra muerte laboral, otra familia destruida, y un nuevo drama social. Drama que podría darse en cualquier hogar, levantarse para ir a trabajar por la mañana y no volver.

Una y otra vez hemos puesto sobre la mesa que los accidentes son evitables, que los dramas personales y sociales que conllevan se pueden evitar si se cumplen las medidas de prevención.

Es evidente que mientras no se tomen medidas concretas no cesará el derramamiento de sangre. Es necesario, por tanto, socializar esta cuestión y exigir a las autoridades con competencias en la materia, que pongan los medios suficientes para controlar el problema, siguiendo el ejemplo de otros países europeos.

Los responsables de esa respuesta son, Gobierno Vasco en este caso, que cuenta con las competencias en la materia. Tanto el lehendakari Urkullu como la consejera Idoia Mendia deben ofrecer una respuesta transparente y pública a este país. No podemos aceptar de ninguna manera esta situación descontrolada de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.