Aunque confiábamos en que, como en los últimos meses, el paro se mantendría a la baja, los datos de agosto nos muestran todo lo contrario. Nafarroa ha sido el único herrialde que ha contabilizado menos paro, pero los datos del total de Hego Euskal Herria nos muestran un aumento del desempleo. Aunque la temporada de verano y la flexibilización de las medidas contra el COVID-19 provocó un descenso del desempleo, agosto ya nos ha ofrecido datos que permiten hacer una previsión de cuál puede ser la tendencia de los próximos meses.

En términos interanuales, el paro ha descendido, pero teniendo en cuenta que el año pasado fue un desastre para el empleo no es motivo de satisfacción. Sin embargo, comparado con los datos de 2019, el desempleo es un 6,22% más alto y es el paro de las y los más jóvenes el que ha experimentado un incremento mayor con un 22,62%.

Además, las características de los contratos que se han realizado tampoco nos dejan margen para el optimismo, ya que de todos los nuevos contratos que se han hecho en agosto, el 94% era temporal. Es escandaloso el nivel de precariedad que existe en el ámbito del empleo en Hego Euskal Herria, el objetivo del actual sistema neoliberal no es en absoluto ofrecer empleo de calidad y suficiente a la sociedad vasca.

Actualmente, hay 156.313 personas en paro en Hego Euskal Herria, y como hemos denunciado en otras tantas ocasiones, dos tercios no perciben ningún tipo de prestación por desempleo.

Entre las causas de que el nivel de cobertura que proporciona el sistema de protección estatal sea tan bajo están la propia debilidad del sistema y la imposibilidad de adaptarse a la realidad de un mercado laboral tan precario como el nuestro. Además, la pandemia ha provocado un aumento del paro de larga duración, ya que en esta situación se encuentran más de la mitad de los y las paradas.

Los y las trabajadoras de Euskal Herria necesitan urgentemente empleo y un sistema de protección de calidad, y ni el Gobierno de España, ni el Gobierno Vasco ni el Gobierno de Nafarroa son capaces de responder a las necesidades de las y los trabajadores. Es urgente que se derogue la reforma laboral, que no haya nuevas reformas regresivas del sistema de pensiones y profundizar en la soberanía e ir dando pasos en el desarrollo de la ley propia de código laboral y de seguridad social.

Pero esos pasos no se darán por sí solos. Es hora de movilizarnos, es necesario que los y las trabajadoras tomemos las calles para que nuestras necesidades se sitúen en el centro de la agenda política.