No es nuevo, la corrupción también está instalada en Euskal Herria y en muchas de sus instituciones, y es conocida la procedencia política de muchos de esos casos. Casos como el De Miguel, donde todo apunta a que se pretende pactar un acuerdo de condena para que todos los responsables no paguen por sus fechorías y no devuelvan todo lo que han robado, así como otros muchos casos, ya condenados, como el caso Bravo en Gipuzkoa o el caso Cabieces en Kutxabank. Junto a otro montón de casos en diferentes Ayuntamientos por toda Euskal Herria, dejan a las claras que la corrupción también se da aquí y que es urgente tomar medidas contra todos los responsables, también los políticos, que se esconden tras los mismos y quieren escurrir el bulto, ahora con la complicidad de la Fiscalía y el Estado, que ha reducido a la mitad las peticiones de penas. En nuestra opinión, durante este proceso, se irán diluyendo las responsabilidades, y terminarán sin devolver lo robado a la población.

No son tan solo los casos que se dan el Estado de la mano del PP, también comprobamos que hay mucha corrupción en las instituciones vascas, y políticos que se han aprovechado de la situación. Desde LAB, que se ha presentado como acusación particular en varios de los casos de corrupción antes mencionados, exigimos que se depuran todas las responsabilidades y que paguen todos los responsables de la corrupción y devuelvan hasta el último céntimo de lo robado a la sociedad vasca.

Desgraciadamente, en numerosas ocasiones escuchamos a algunos políticos decir eso de “Tolerancia cero con la corrupción” cuando, en realidad, han venido amparando o mirando para otro lado, cuando no justificando y/o exculpando a los acusados. El caso De Miguel es un claro ejemplo de todo ello, como antes lo fueron otros casos en los que posteriormente, se demostró la culpabilidad de las personas acusadas. No obstante, los políticos que están detrás de esa corrupción han salido de rositas y pretenden que sean solo unos pocos los cabezas de turco quienes paguen por esas fechorías, cuando desgraciadamente esa corrupción está instalada en las instituciones en muchos casos.

No podemos olvidar que las consecuencias directas que la corrupción en el conjunto de la ciudadanía, a quienes se le quitan recursos económicos para hacer frente a las muchas necesidades sociales que van a manos o cuentas corrientes de ciertos políticos. Es hora de que devuelvan hasta el último céntimo de todos los casos de corrupción.

El actual caso De Miguel no es más que uno más de los muchos que llevamos conociendo, el iceberg de la corrupción es muy grande y en Euskal Herria tiene responsables concretos. Eso que se han acostumbrado a actuar a sus anchas a gestionar las instituciones como si fueran un batzoki, ¡y ya está bien!

Por todo ello, y como hemos venido denunciando en tantas ocasiones, desde LAB exigimos que se den los pasos oportunos para depurar todas las responsabilidades, tanto las penales como las políticas, se devuelva todo el dinero defraudado y se cambie el modelo de administración que ha posibilitado tanta corrupción. Ésta es la única posibilidad para poner fin a éste y todos los fraudes.