Nos hemos concentrado en Lakua con motivo del final de legislatura del Gobierno 2016-2020. Lo hemos hecho remarcando que la pandemia no ha hecho más que acentuar la nefasta actitud del Gobierno Vasco hacia su plantilla.

La crisis del COVID 19 no ha hecho más que acentuar las características de la actitud del Gobierno durante la legislatura: falta de respeto a la representación sindical de la plantilla y continua negación de la negociación. De hecho, hemos recibido por prensa tanto las convocatorias a reuniones que debían ser mesa de negociación, así como los contenidos de los acuerdos adoptados unilateralmente. 

En fin, este gobierno ha convertido el ámbito sindical en una mesa meramente informativa con su correspondiente perfomatividad, cara a teatralizar una supuesta negociación que evidentemente no es tal. Probablemente esto es así porque la situación de la plantilla en el Gobierno Vasco no es para mucho alarde: más de la mitad del personal es eventual; se nos ha arrebatado un 15% del poder adquisitivo; llevamos más de 10 años sin negociar el convenio; y siendo la edad media de edad del personal de 60 años, el Gobierno no ha desarrollado una planificación ni ha establecido bonificaciones ni incentivos para estimular la jubilación.