El gobierno de Madrid acordó con CCOO y UGT en diciembre de 2021, dentro del marco de la reforma de las pensiones, medidas que no daban respuesta a lo que durante años venimos reivindicando y dejó abierta la puerta a nuevos recortes.

Entre las medidas adoptadas, se vincularon las pensiones al IPC y esto se nos vendió como un avance. Pero pasado el més de enero de 2022 se han cumplido las previsiones del Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria. Sólo se ha incrementado el 2,5% en las pensiones contributivas y del 3% en las mínimas y no contributivas, subidas ambas  lejos del 5,5% del IPC de final de año. Al igual que el encarecimiento de la vida es evidente, es evidente que se ha reducido la capacidad adquisitiva de las pensiones.

No garantizar una pensión mínima de 1.080 euros, no tomar medidas para superar la brecha de género existente en la actualidad, retrasar la edad de jubilación o abrir de par en par las puertas a los planes de pensiones privados son decisiones que nos afectan no sólo a las y los pensionistas actuales, sino a todos los trabajadores y trabajadoras que vamos a tener pensión en el futuro.

Por eso llamamos a las y los trabajadores vascos a participar en las movilizaciones convocadas este sábado. Lo que el supuesto Gobierno más progresísta nos ofrece es insuficiente y la única posibilidad real de un futuro digno para las y los trabajadores y pensionistas vascos y vascas es basarnos en las relaciones de fuerzas de aquí y luchar por el Marco Vasco de Relaciones Laborales y Protección Social: haciendo posible en Euskal Herria lo imposible en Madrid.