Este mes de marzo el paro de Hego Euskal Herria ha descendido en 1.863 personas respecto al año anterior, pero ha subido un 0,02% respecto al último mes. Siguiendo la lógica de siempre, son las mujeres* y las personas migrantes las que sufren más duramente el paro (el 58,99% son mujeres* y las personas migrantes siguen en situación de vulnerabilidad). La recuperación del empleo sigue siendo débil, insuficiente y el mercado laboral sigue golpeado por la precariedad. No basta sólo con crear empleo, sino que es imprescindible garantizar que sea digno, estable y con derechos.
Consideramos especialmente preocupante que solo el 25,4% de los contratos registrados en marzo han sido indefinidos. A pesar del ligero incremento respecto al año anterior, tres de cada cuatro contratos siguen siendo temporales. Esto pone de manifiesto que la precariedad sigue siendo estructural en el mercado laboral de Euskal Herria. Por ello, el incremento de la contratación no puede considerarse como un indicador suficiente de mejora, ya que la mayoría de los contratos siguen siendo temporales.
En cuanto a los sectores, cabe destacar el deterioro del empleo industrial, único en el que sube el paro respecto al año anterior (1,11%). La industria ha sido históricamente un pilar fundamental para la creación de empleo de calidad en nuestro país. Por ello, resulta imprescindible impulsar y apoyar políticas públicas que refuercen el tejido productivo y garanticen una transición económica que no destruya el empleo y los derechos laborales.
Mientras no se vea la necesidad de poner en marcha políticas eficaces que eviten la inestabilidad laboral estructural, los y las jóvenes seguirán siendo precarizadas. Así lo indican sus datos, ya que el paro se ha incrementado un 0,9% entre las personas sin empleo anterior, lo que indica dificultades para acceder al primer empleo. Las más golpeados son las personas jóvenes en particular, pero en menor medida, también es un reflejo de la realidad de las mujeres* y las personas migrantes.
La afiliación de marzo se ha situado en 1.087.943 personas, 274 afiliados menos que el mes anterior. A lo largo del año, sin embargo, se ha incrementado en todos los sectores, especialmente en servicios (9.408 empleados y empleadas más). Sin embargo, la afiliación de los y las jóvenes de entre 25 y 50 años ha descendido en el último año.
A modo de breves conclusiones, podemos señalar que las más preocupantes son la debilidad industrial y la brecha de género, que no solo afectan al número de empleos, sino que también representan una pérdida del trabajo de calidad y la estabilidad. Desgraciadamente, los datos de marzo no han supuesto grandes cambios, sino que han confirmado tendencias preocupantes. Entre otras cosas, vivimos un sutil declive de la industria, la brecha de género se mantiene, la situación de las y los migrantes es muy vulnerable y el número de contratos precarios no baja.
Es necesario, por tanto, impulsar un cambio de rumbo en las políticas económicas y laborales que permita construir un modelo productivo basado en el empleo digno, estable y con derechos. Es prioritario frenar la eventualidad –y las situaciones que traen consigo– y asegurar unas condiciones de trabajo justas para toda la clase trabajadora. Por ello, LAB reafirma su compromiso con los derechos laborales y seguirá trabajando para que la mejora de los indicadores económicos suponga un avance real en las condiciones de vida de las personas trabajadoras de Euskal Herria.

