El paro en Hego Euskal Herria ha registrado un descenso de 3.090 personas en septiembre, lo que supone un 2,1% menos que al finalizar agosto. En total, hay un total de 144.071 personas en paro.

La reducción del paro ha sido generalizada en todos los territorios y ha beneficiado tanto a hombres como a mujeres. Por tanto, la proporción entre hombres y mujeres en desempleo se mantiene en el 42% y el 58% respectivamente. Por el contrario, el desempleo ha vuelto a aumentar entre la juventud menor de 25 años, ya que hay 447 jóvenes más en paro que a finales del mes pasado.

La reducción del paro en septiembre está en gran medida relacionada con una práctica fraudulenta muy habitual que consiste en dar de baja al personal eventual durante las vacaciones, y después renovar su contratación en septiembre. De esta forma se ahorran los sueldos y las cotizaciones sociales del periodo vacacional. Este fraude es muy común en determinados sectores como la educación. Pero no es exclusiva de la empresa del ámbito privado, sino que también se extiende a las administraciones públicas.

Por otro lado, es obligado denunciar que el sistema de protección por desempleo es insuficiente y se ha quedado desfasado para responder a las necesidades que genera el mercado laboral de hoy, fuertemente dualizado y con una gran parte de la fuerza laboral en desempleo, subempleada o trabajando en precario y de forma intermitente.

La precariedad y los salarios de miseria se han convertido en una anomalía permanente del modelo de relaciones laborales vigente. Y dos de cada tres personas en paro no recibe ningún tipo de prestación por desempleo.

En resumen, el estado de vulnerabilidad de nuestra sociedad es tan delicado que difícilmente podría soportar una nueva crisis como la desatada en 2008. Por tanto, no podemos quedarnos esperando a ver cuando llega la siguiente recesión.

Por esa razón, es urgente desmontar los pilares de las actuales políticas económicas, cuyo objetivo reside en maximizar los intereses de quienes poseen el capital y las grandes empresas, pero siempre a costa de sacrificar derechos sociales y condiciones laborales.
Asimismo, los sistemas de protección social también deben ser corregidos para reforzar su carácter redistributivo y solidario.

No hay fórmulas mágicas para lograr estos cambios, nuestras únicas palancas son el liderazgo social y la movilización popular.