Al sindicato le parece muy bien que se quiera mejorar el servicio de transporte y facilitar los desplazamientos de la ciudadanía y de las y los viajeros. Los conductores y conductoras son las y los primeros interesados en que el servicio funcione correctamente y en atender las necesidades de las personas usuarias. Sin embargo, también creen que no es justo que cada nueva medida se haga contando siempre con el esfuerzo de los mismos.
Un ejemplo de ello es el nuevo servicio de las 4:15 de la madrugada desde Donostia al aeropuerto de Loiu. Sobre el papel es una buena noticia para las personas viajeras. La empresa, además, asumirá el servicio, como hace habitualmente ante las peticiones que llegan desde la diputación o los ayuntamientos. Pero conviene recordar que la empresa no realiza estos servicios gratis: los cobra, y en este caso, al tratarse de un servicio nocturno, es de suponer que tendrá un precio acorde con esas características.
Sin embargo, ello no se ve reflejado en la retribución a los y las trabajadoras, los y las cuales perciben aproximadamente 1,75 euros en concepto de nocturnidad por realizar todo el servicio desde las 4:15 hasta las 6:00 de la mañana. Es decir, 1,75 euros por un servicio que se realiza de madrugada.
A todo ello hay que añadirle otro asunto que la representación de los y las trabajadoras piensa que también debería abordarse: el tiempo que necesita la conductora o el conductor para preparar el autobús antes de iniciar el servicio. Ese tiempo también es necesario para que el servicio pueda realizarse, pero a día de hoy tampoco se compensa como debería.
Las conductoras y conductores denuncian además que se han enterado de este nuevo servicio por la prensa. La empresa no se lo ha comunicado previamente ni les ha explicado las condiciones. “Simplemente nos encontramos con que hay un nuevo servicio que tendremos que realizar”, explican.
Los trabajadores y trabajadoras están cansados y cansadas de que cada nueva propuesta de las instituciones termine suponiendo una nueva exigencia para las y los conductores y de que se dé por hecho que estas y estos tienen que aceptar y asumir todo sin que su opinión cuente y sin que exista una compensación adecuada.
“Está muy bien anunciar nuevos servicios y hacerse la correspondiente foto. Pero detrás de cada anuncio hay conductores y conductoras que madrugan, trabajan de noche, modifican sus horarios y hacen posible que esas iniciativas funcionen”, subrayan.
Los y las trabajadoras no están en contra de prestar servicio a la ciudadanía, sino en contra de que se pretenda mejorar el servicio público a costa de exprimir cada vez más a quienes lo hacen posible.
Si la empresa cobra por un servicio especial, también debe reconocerse económicamente el esfuerzo de la persona trabajadora que lo realiza.
“Queremos prestar un buen servicio. Queremos que las y los viajeros tengan las mejores conexiones posibles. Pero también queremos que se nos escuche, que se nos informe y que nuestro trabajo se valore”, puntualizan las y los delegados de LAB.

