El vídeo que se ha hecho público hoy pone de manifiesto que los agentes de la Policía Municipal que actuaron de forma muy violenta e inadecuada con el joven Ander de Santurtzi han ocultado los hechos y han sido protegidos por sus responsables.
Lo ocurrido en Santurtzi el 22 de junio de 2026, lamentablemente, no es nuevo en Euskal Herria. Es el ejemplo del abuso policial y de la consecuencia más grave de una intervención violenta. Los hechos lejos de una actitud individual de unos pocos policías, tienen el origen en razones estructurales así como en las decisiones políticas que se han tomado durante décadas en relación con el modelo policial.
Desde LAB vivimos con preocupación y malestar lo ocurrido en Santurtzi, ya que ha sido una intervención violenta muy grave, cuya gestión se ha llevado a cabo desde el principio de forma inapropiada, que llevó a Ander hasta la muerte. Se debió tanto al incumplimiento como a la incapacidad en el ejercicio de sus funciones por parte de unos trabajadores municipales -policías municipales- que debían prestar un servicio público y proteger las necesidades de las ciudadanas y los ciudadanos, en este caso de Ander. A Ander, una persona con problemas de salud mental y conocido por ser atendido en más ocasiones, en vez de ofrecerle ayuda y protección, le aplicaron una violencia extrema. Fue tiroteado con una pistola táser, incumpliendo los protocolos que tiene la policía local para su uso. Fue retenido durante largo tiempo y la información necesaria para la asistencia sanitaria fue ocultada.
Esta forma de hacer está ligada a la habitual actitud de las autoridades políticas de proteger y encubrir cualquier actuación policial. Esta falta de transparencia y asunción de responsabilidades aumenta la impunidad y daña los pilares de cualquier sociedad democrática. Para LAB es totalmente denunciable el mutismo del Ayuntamiento de Santurtzi y del Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco.
Sin embargo, este silencio, tanto del Gobierno Municipal como del Departamento de Seguridad, ha permitido a los sindicatos corporativos policiales que promueven y apoyan el uso extremo de la violencia imponer el orden social y el falso y peligroso marco ideológico de la seguridad que se pretende implantar desde la extrema derecha y la agenda reaccionaria, aquella de quienes consideran que la solución vendrá del aprendizaje de técnicas de formación para aplicar más violencia y que cualquier intervención policial es defendible. En LAB tenemos el sindicalismo de clase como base de nuestra acción y sabemos bien que la defensa de los intereses de los y las trabajadoras no es defender más impunidad.
¿En qué momento se convierte en una amenaza para determinados policías un ciudadano que va a recibir un servicio público y pedir ayuda? Es intolerable lo que ocurrió, máxime cuando estas cosas son evitables. Por ello, es necesaria una profunda transformación en torno al modo de entender la seguridad en general, y más concretamente en torno al modelo policial y al uso de la violencia y las armas. Las autoridades municipales deben tomar decisiones urgentes, desde el personal municipal que ha tenido una intervención directa, pasando por todos los protocolos de actuación hasta todos los cambios necesarios para que esto no vuelva a ocurrir. Asimismo, el Departamento de Seguridad debe aplicar una transparencia, una depuración de la responsabilidad política y unos mecanismos de control rigurosos y transparentes para que esto nunca más ocurra. También, cómo no, se debe abrir el debate necesario para revertir el modelo de policía que hasta ahora se ha instalado en Arkaute y que normaliza este tipo de hechos.
Desde el sindicato LAB haremos nuestra aportación en este debate tanto a nivel municipal como a nivel general, luchando por la transformación del modelo de seguridad. Vamos a profundizar en el camino que iniciamos hace tiempo, organizando y trabajando con los agentes de la Policía Municipal que forman parte de esta transformación. Además, exigiremos una formación centrada en la satisfacción de las necesidades del conjunto de las y los vecinos del municipio y basada en métodos de mediación para la resolución de conflictos, definiendo perfiles y funciones de las y los policías que son personal municipal, consensuando procesos de selección propios y exigiendo mecanismos de control rigurosos que sean transparentes.
A su vez, desde LAB seguiremos reclamando justicia para Ander y mostramos a sus familiares y personas allegadas todo nuestro apoyo.

