Ya han despedido a cuatro personas trabajadoras. El comité de empresa se movilizó el 22 de junio y ha vuelto a movilizarse hoy para reclamar su readmisión.
“¿Futuro para quién?” Esta es la pregunta que desde LAB queremos trasladar ante el discurso empresarial que presenta la inteligencia artificial como sinónimo de progreso, mientras sus consecuencias empiezan a recaer directamente sobre las personas trabajadoras.
La realidad es que la implantación de nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial ya ha tenido consecuencias laborales: cuatro personas han perdido su puesto de trabajo como consecuencia de este proceso en la empresa Konecta BTO de Güeñes. Cuatro despidos que no podemos aceptar ni normalizar. Cuatro empleos destruidos por una tecnología que debería servir para mejorar las condiciones laborales y no para dejar a personas trabajadoras en la calle.
Desde LAB denunciamos que la inteligencia artificial está siendo utilizada por algunas empresas como una vía para reducir costes, sustituir empleo y aumentar beneficios. Mientras se anuncian grandes inversiones en innovación y desarrollo tecnológico, la pregunta sigue siendo la misma: ¿qué futuro se está construyendo y para quién?
No podemos aceptar que millones de euros destinados a I+D, muchas veces acompañados de financiación y ayudas públicas europeas, acaben sirviendo para eliminar puestos de trabajo y empeorar las condiciones laborales. La innovación no puede significar despidos, precarización ni que las personas sean consideradas un coste que hay que eliminar.
Las empresas hablan de transformación, eficiencia y futuro, pero desde LAB queremos dejar claro que no existe futuro si se construye dejando atrás a las trabajadoras y trabajadores. No existe progreso cuando un algoritmo vale más que una persona con experiencia, derechos y una vida detrás.
La externalización de servicios y la apuesta por modelos tecnológicos que buscan sustituir empleo demuestran una lógica empresarial donde el beneficio económico está por encima de las personas. Se invierte en máquinas y sistemas automatizados mientras se recorta en empleo y se deterioran las condiciones de quienes hacen posible que las empresas funcionen.
Desde LAB exigimos que la implantación de la inteligencia artificial se haga con garantías laborales, transparencia y participación de las personas trabajadoras. La tecnología debe utilizarse para mejorar el trabajo, reducir cargas y proteger la salud laboral, nunca como una herramienta para despedir.
Cuatro despidos ya son demasiados. No vamos a permitir que haya más. No vamos a aceptar que la inteligencia artificial sea la excusa para destruir empleo y precarizar nuestras condiciones laborales.
El futuro no puede ser un futuro sin trabajadoras ni trabajadores. La innovación debe estar al servicio de las personas, no al servicio de unos pocos beneficios empresariales.

