Ibernova, empresa surgida en 2023 tras la adquisición de la unidad de Smart Factory de Ayesa por parte del fondo de inversión británico GTO —junto con el consorcio inversor KARTESIA—, afronta su primer conflicto laboral de alcance tras varios meses de desacuerdo en materia de condiciones salariales.
La actual Ibernova tiene su origen en la antigua unidad de Smart Factory de Ibermática, especializada en soluciones para pymes industriales. Tras la compra de Ibermática por parte de Ayesa en 2022, esta división fue segregada y vendida a capital inversor extranjero, dando lugar a la nueva estructura empresarial.
Desde entonces, la plantilla arrastra una situación de creciente incertidumbre. Mientras que el personal subrogado mantiene, en teoría, las condiciones de su convenio anterior, las nuevas incorporaciones se están realizando bajo el convenio estatal de consultorías, con condiciones laborales inferiores. Esta imposición está generando una gran brecha salarial y de derechos laborales entre las personas trabajadoras de la misma empresa.
Se han celebrado varias reuniones entre la representación de la plantilla y la dirección de Ibernova, con la intención de redactar un nuevo convenio de empresa que pueda garantizar la igualdad de derechos de todas las personas trabajadoras, habiendo la empresa comunicado que no tiene intención de aplicar el convenio de Ibermática a las nuevas contrataciones. La RLPT ha presentado un documento con varias propuestas incluyendo un plan de actualización salarial a 4 años. La dirección se ha negado a entrar a hablar de estas propuestas hasta nuevo aviso.
En este contexto, a comienzos de 2026 la dirección planteó una subida salarial del 1,25%, claramente insuficiente frente al 2,90% del IPC registrado en 2025 y que no tiene en cuenta los buenos resultados de la empresa ni la pérdida de poder adquisitivo que la plantilla lleva arrastrando en los últimos años. A pesar de varias reuniones mantenidas entre ambas partes, las propuestas empresariales no se han acercado ni un ápice a las reivindicaciones de la plantilla, volviendo a disfrazar la imposición con una supuesta negociación.
Ante la falta de avances en la negociación, las personas trabajadoras han decidido convocar una jornada de huelga el próximo 29 de abril de 2026, acompañada de distintas movilizaciones, con el objetivo de reclamar unas condiciones salariales justas y acordes a la evolución del coste de la vida.
La convocatoria supone la primera movilización colectiva de este tipo en la empresa y busca trasladar a la dirección la necesidad de abrir un proceso de negociación real que dé respuesta a las demandas de la plantilla.

