En nuestra primera comparecencia del curso, hemos compartido la reflexión que hace LAB sobre el actual contexto y hemos dado a conocer las prioridades del sindicato. Lo hemos hecho de la mano de Garbiñe Aranburu y Endika Pérez, coordinadora general y secretario de Acción Social del sindicato, respectivamente.

Podemos extendernos sobre el contexto económico, social y político, pero el día de hoy destacaremos tres ideas principales:


1. Las vidas de la clase trabajadora se están precarizando y empobreciendo y esta situación no es ni coyuntural ni un fenómeno meteorológico.

  •  El encarecimiento de la vida que se está dando no se puede justificar únicamente por el conflicto bélico en Ucrania. Esa explicación, además de simplista, es una burla a la gente.
  • Es el paradigma del crecimiento infinito que choca con los límites biofísicos del planeta lo que nos ha traido a esta situación. Con el objetivo de concentrar la riqueza cada vez en menos manos, se están tomando decisiones políticas y económicas que están atacando las vidas de la clase trabajadora y especialmente de las mujeres y personas migradas y racializadas.
  • Ya lo hemos dicho en más de una ocasión, estamos viviendo multiples crisis sistémicas que se cruzan entre sí. Crisis provocada por la falta de reconocimiento y distribución de las tareas de cuidado; crisis económica propia de los esfuerzos por aumentar la tasa de ganancia, crisis generada por la guerra del imperialismo y sus consecias migratorias y de pobreza. La organización social actual no es justa y, como se está poniendo de manifiesto con fuerza en los últimos tiempos, no es sostenible.

El diagnóstico es claro. En los tratamientos diseñados por las élites económicas, financieras y políticas hemos visto dos tipos de propuestas. Ambas erróneas y en la misma dirección:

  • Algunos, sin pudor, se han lanzado a imponer sin ningun tipo de florituras la hoja de ruta para la transición diseñada por las élites. En vez de alejarse de los intereses imperialistas de los EEUU y promover la paz, han profundizado en el escenario de la guerra, han tomado decisiones para mantener hasta el último momento un modelo productivo basado en combustibles fósiles (tiñendo de verde la energía nuclear, entre otros) y están desarrollando medidas contra la clase trabajdora y los sectores populares en general.
  • Otros, sin cuestionar el objetivo final de garantizar dicha transición diseñada por las élites, intentan implementar la pólitica del parcheo. Subvencionar el precio de la gasolina, limitar el precio del gas y compensarlo… A través de diversas políticas sociales han aprobado modestas medidas para mitigar las consecuencias inmediatas de la ofensiva contra la clase trabajadora.
  • Ahí se sitúan el anuncio del fin de la abundancia de Macron, la exención ibérica y la traición al Sahara de Sánchez o las declaraciones y amenazas que, en primer lugar, hicieron Galán de forma directa o recientemente Josu Jon Imaz, ex presidente del EBB del PNV y hoy CEO de Repsol.
    Todos tienen en común el deseo de diseñar una salida de esta crisis aumentando sus privilegios y ganancias.

3. Con sedantes o sin ellos, las recetas tanto neoliberales como socialdemócratas tienen como objetivo que la salida de la crisis sea a costa de la clase trabajadora.

  • Las rentas de trabajo están perdiendo peso constantemente en beneficio de las rentas de capital. Es decir, la riqueza se acumula cada vez en menos manos y se extiende el empobrecimiento y la precarización.
  • El precio de los alimentos va en aumento (la subida interanual de marzo de 2022 ha sido del 6,5% para el de pan, del 11% para los huevos o del 32,1% para aceites y grasas), el efecto directo del Euribor sobre las hipotecas y el encarecimiento espectacular del precio de los alquileres de vivienda.
  • Lo que está ocurriendo con el precio de la electricidad tampoco tiene nombre. Como consecuencia del injusto sistema marginalista, pagamos nuestra factura por el precio del gas. Limitar el precio del gas no es suficiente, menos aún si además al oligopolio energético se le compensa por la medida. Hay que poner fin al sistema marginalista, fijar un límite en el precio final de la factura y garantizar que no se hagan cortes de suministros a la población. Es hora de poner los sectores estratégicos, también el energético, bajo control público y social. Y hay por dónde empezar, por ejemplo creando empresas públicas.
  • •       El desmantelamiento de los servicios públicos es constante, la masacre que se está cometiendo con la sanidad pública es total y reforma a reforma -este curso la última parte de la de pensiones, entre otras- se empeora las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores.
  • No podemos olvidar que ya han fallecido 52 trabajadores en sus puestos de trabajo, que en apenas un año han muerto al menos 7 ciudadanos intentando cruzar la frontera del Bidasoa y que cada vez tenemos más ciudadanos y ciudanas sin hogar en nuestras calles. No son simples datos, no son fallos del sistema. Sino asesinatos que son consecuencia de políticas de decisión para mantener este sistema que nos enferma y nos mata.

Para este curso nos marcamos 3 prioridades. En primer lugar, reforzar la lucha por una vida digna por un reparto justo y equitativo de la riqueza. En segundo, implementar las decisiones del Congreso y seguir profundizando en un nuevo sindicalismo. Y en tercero, las elecciones sindicales.

Las previsiones para el otoño-invierno no son nada halagüeñas. Para las y los trabajadores los últimos años están siendo difíciles. Tal y como se recogía en un informe presentado por LAB en la primavera de este año, desde 2011, hemos perdido poder adquisitivo, una media de 6.000 € por cada trabajador o trabajadora. Con el encarecimiento de la vida y el aumento del IPC esta situación se ha agravado.

En el reparto de la riqueza generada, las y los trabajadores, cada vez se quedan con menos y todavía se nos piden más esfuerzos a las y los trabajadores. Eso es lo que está diciendo Iñigo Urkullu cuando habla de recuperar el pacto de rentas.

Ante las llamadas al Pacto de Rentas, nos reafirmamos en lo que hemos dicho hasta ahora. No estaremos en acuerdos que supongan una pérdida de poder adquisitivo para las y los trabajadores.

Defendemos un reparto justo de la riqueza. Ése es el debate que hay que abrir en este país. Tenemos propuestas para abordar ese debate, algunas de esas medidas las presentaremos hoy.

Pero nosotras no seremos partícipes, no alimentaremos, ni apoyaremos ningún pacto que no suponga avanzar hacia un reparto más equitativo de la riqueza. Y eso se tiene que hacer mejorando salarios y reformando la fiscalidad.

El contexto es complicado, no lo vamos a negar, la salida no es fácil, pero hay que marcar bien la dirección, hay que coger la salida correcta en la autopista. Un camino nos lleva al colapso, el otro camino a poner la vida en el centro.

Son las élites económicas las que están dirigiendo la transición, se sigue profundizando en el capitalismo. Y el capitalismo nos lleva al colapso. Nos lleva a aumentar las desigualdades sociales. Capitalismo y vida digna son incompatibles.

El planeta nos está mandando señales muy claras, los recursos son fínitos, no son ilimitados. La adquisición, la transformación y el transporte de los combustibles fósiles es cada vez más difícil y más costosa. Esto hace que haya aumentado la competencia en la adquisición de esas materias primas. Es un modelo agotado, porque el crecimiento ilimitado y constante del PIB es un espejismo.

La realidad exige cambiar de dirección, exige cambios radicales. Creemos que hay que diseñar, apostar por una transición ecosocialista y feminista. Por un reparto del trabajo, de los cuidados y de la riqueza.

Para ello, hay que abordar la crisis ecológica en toda su dimensión. Poner en cuestión el modelo de producción y de consumo. Hay que hacer un análisis del empleo y de los sectores productivos. Hay que reducir, reorientar y relocalizar la economía. Revalorizando y redistribuyendo los trabajos que desempeñamos principalmente las mujeres y que son imprescindibles para el sostenimiento de la vida y definiendo también cuáles son las tareas que hay que sustituir.

1.Reforzar la lucha por el reparto justo, equitativo de la riqueza para una vida digna


Y para una vida digna es necesario un reparto justo de la riqueza. Mejorando los salarios y recaudando más dinero en los impuestos, gravando más al que más tiene. Así se tiene más dinero para mejorar los servicios públicos y es una formar de redistribuir la riqueza.

A) Salarios:

– Garantizar la capacidad adquisitiva de los salarios. Incremento de los salarios en función del IPC. Éste está siendo en estos momentos uno de los principales motivos de bloqueo en la negociación colectiva en los conflictos laborales abiertos.

– Para acabar con la brecha salarial hacen falta medidas reales. Acabar con la división sexual del trabajo y reconocer el valor político, económico y social del trabajo de las mujeres.

– Establecer el salario mínimo en 1.400 euros.

– La fijación de los salarios máximos y la prohibición del reparto de dividendos mientras dure esta coyuntura especial.

B) Reforma fiscal: se necesita una reforma integral. La política fiscal no puede estar diseñada para favorecer a los intereses de los oligarcas vascos con Josu Jon Imaz Imaz. Hay mucho márgen de mejora: para limitar las ganancias de las empresas energéticas, gravar más las grandes rentas de capital y aumentar los impuestos sobre las ganancias empresariales. 

No hay  patronal, pero tampoco hay gobierno para abordar estos debates. La clave está en la capacidad de lucha y movilización de las y los trabajadores.


Nuestra misión será seguir fortaleciendo las luchas por un reparto equitativo de la riqueza. Hay varias luchas sectoriales o de empresa y estamos cerrando acuerdos en varios lugares. Y, las luchas sindicales y sociales se multiplicarán en este nuevo curso.

2.Seguir desarrollando el nuevo sindicalismo:incorporando la perspectiva feminista al modelo sindical, asumiendo el compromiso de luchar la precariedad juvenil y, sobre todo, este curso queremos dar nuevos pasos en dos ámbitos:


• En el Congreso hemos decidido convertir a LAB en un sindicato antirracistay desarrollar un sindicalismo antirracista que responda a la situación de las y los trabajadores migrantes y racializados y racializadas. Para llevar a cabo esta decisión, el primer paso que daremos en este curso será la organización y puesta en marcha de la Secretaría Antirracista.


• Salud laboral: es inaceptable lo que está pasando, evitar pérdidas de salud en el trabajo, seguir denunciando las muertes por accidente de trabajo y centrarnos en la prevención para reducir los accidentes laborales, visibilizar y reducir las enfermedades profesionales… bueno va a ser una de nuestras líneas de trabajo.

3. Elecciones sindicales:LAB está siendo pionero en la continua renovación del sindicalismo. Por lo tanto, consideramos importante que LAB continúe aumentando su representatividad para atender mejor a la realidad de la clase trabajadora.