Hoy se cumple un año desde aquel apagón que dejó sin luz a Hego Euskal Herria y que nos hizo entender hasta que punto nuestro día a día viene condicionado por infraestructuras energéticas sobre las cuales no tenemos poder alguno de decisión. Frente a ello, varios agentes de Euskal Herria hemos subrayado conjuntamente la necesidad de construir alternativas.
Los colectivos que han firmado el manifiesto a favor de la soberanía energética son los siguientes: LAB, Olatukoop, Udalbiltza, REAS Euskadi, ELA, Etxalde, ESK, Joxemi Zumalabe Fundazioa, Ekhilur, EH KOM, Talaios, Koop57, Goiener, Izarkom.
El manifiesto completo se puede leer a continuación:
28 de abril de 2025. 12:33. Un día que quedará clavado en nuestra memoria, ya que casi toda Hego Euskal Herria se quedó sin electricidad e incomunicada. En muchos pueblos o barrios tardaron horas, días en volver a la normalidad. Hoy, aunque se cumple un año, todavía no está claro qué provocó aquel apagón sin precedentes. Sin embargo, son tan evidentes como profundas las consecuencias sociales y económicas que produjo esta interrupción.
Y es que aquel 28 de abril todo paró de golpe: los hospitales, la industria y los transportes; miles de pequeñas empresas y comerciantes sufrieron enormes pérdidas; el miedo nos entró hasta la casa y muchos/as ciudadanos/as, sin poder entender lo que estaba pasando, nos sentimos indefensos/as. Aquella oscuridad sin internet ni electricidad nos hizo ver claramente, en los tiempos en que nos creemos más conectadas que nunca, lo dependientes y vulnerables que somos.
El modelo actual en entredicho
¿Por qué esa contradicción? Pues porque hemos dado por bueno que nuestras necesidades básicas, como la energía o las tecnologías para la comunicación, estén en manos de grandes oligopolios y de unas pocas multinacionales. Un modelo que no cree en el control democrático, sino en el beneficio privado; un modelo que no garantiza la participación ciudadana, pero sí una dinámica global salvaje; un modelo que falló hace un año y puso en jaque nuestras vidas.
Aquella gran pausa no sólo nos dejó a oscuras; también nos puso un espejo ante nuestros ojos y nos dimos cuenta de que hemos dejado en manos ajenas nuestra libertad y nuestras imprescindibles infraestructuras críticas. Afortunadamente, no es demasiado tarde. Afortunadamente, hay otra forma.
Alternativas populares
Un año después estamos aquí para reivindicar a los cuatro vientos la necesidad de redes más autónomas, democráticas y participativas; de fortalecer las economías y comunidades locales; y que es imprescindible recuperar la soberanía sobre los bienes básicos que son de todas. No se trata de apartarse del mundo, sino de encender alternativas ciudadanas sostenibles e interconectadas ante los apagones provocados por ese modelo centralizado y salvaje.
Hoy hace un año nos dimos cuenta, más que nunca, de que nos necesitamos mutuamente para avanzar en el camino de la transformación ecosocial y que, tanto en el día a día como en el próximo apagón, no seremos apoyados por multinacionales hambrientas de beneficios, sino por sólidas redes tejidas en comunidad.
Tenemos que recorrer juntas el camino para crear y proteger esas estructuras comunitarias. Para ello, urge abrir un debate desde un análisis crítico de nuestros hábitos de consumo. ¿Qué modelo prefieres? ¿»Usar y tirar» o «sembrar, cuidar y recoger»?
Encendamos alternativas
La energía o las tecnologías de la comunicación, por ejemplo, son hoy derechos fundamentales y estos servicios no pueden depender de unos/as pocos/as con poder. Se pueden gestionar desde la justicia social, la sostenibilidad y la participación democrática, tal y como lo demostramos a diario desde los varios proyectos populares.
El gran apagón de hace un año puso de manifiesto las miserias y las débiles costuras de nuestra sociedad, pero también nuestra capacidad de solidaridad y cuidado. Un ejemplo de ello es esa pequeña luz prendida: la iniciativa «Apaga el sistema, enciende alternativas» puesta en marcha por las cooperativas Goiener e Izarkom, que recibió un importante apoyo social. Las firmantes que nos sumamos a dicho manifiesto queremos aprovechar este aniversario del apagón para reivindicar, más que nunca, un modelo de economía diferente y alternativas de país.
Ahora es el momento de actuar. Ciudadania, instituciones públicas y cooperativas debemos aunar esfuerzos para impulsar la transición ecosocial. Para evitar nuevos apagones. Para encender alternativas reales.

