Con esta muerte, son 8 los y las trabajadoras que han fallecido en accidente laboral en Euskal Herria a lo largo de 2017. Como en la mayoría de los casos de accidente, en este también debemos denunciar la situación de la empresa, la precariedad de las condiciones laborales, los fuertes ritmos de trabajo y las sobrecargas.

La antigua Fundiciones San Eloy, tras un largo y duro concurso, fue comprada por el dueño de Metal Smelting. Tensiones entre trabajadores y trabajadoras, oscuras perspectivas de futuro, conflictos diarios, negociaciones… la plantilla vivió momentos muy duros y aún hoy, siguen sufriendo las consecuencias.

Lo primero que hizo el nuevo propietario fue despedir a trabajadores y trabajadores y deteriorar las condiciones laborales, además de aplicar la política del miedo.

La presión, los ritmos de trabajo o la ausencia de prevención son medidas totalmente denunciables en esta empresa. En octubre de 2014 ocurrió otro accidente laboral mortal y también aquella vez LAB denuncio la situación de forma alta y clara.

Las administraciones, por su parte, aplauden este tipo de actividades. La Diputación Foral de Bizkaia, por ejemplo, hizo pública la decisión de ayudar económicamente la empresa en junio de 2016. Una vez más vemos a los políticos defendiendo al capital por encima de los y las trabajadoras y sus vidas.

Trabajadores y trabajadoras no podemos soportar este número de accidentes año tras año. No podemos soportar las políticas en defensa del capital. Es hora de acabar con las presiones, los brutales ritmos de trabajo o las política del miedo.

Concentración, mañana, en Oiartzun

En Ikaztegieta, un transportista perdió la vida ayer en la carretera. La mayoría sindical se concentrará mañana en Oiartzun para denunciar esta muerte laboral.