La Dirección de Osakidetza no ha respetado el Decreto 106/2008 en la renovación del servicio de electro-medicina (reparación de dispositivos electrónicos y aparataje sanitario de alta tecnología) al no garantizar la subrogación de las personas que venían prestando este servicio en Bizkaia por medio de la empresa MANTELEC. La dramática consecuencia es que 13 trabajadores y trabajadoras se han quedado en la calle, algunos de estas personas con una antigüedad en el puesto de 26, 23 y 16 años trabajando para Osakidetza de mano de diferentes empresas.

El PNV da una nueva vuelta de tuerca a su apuesta por la privatización y la precariedad en la sanidad pública vasca. En este caso, el servicio de electro medicina, que se había privatizado como un solo bloque en toda BIZKAIA, ahora ha sido dividido en 18 lotes distintos, adjudicados de forma independiente. La consecuencia de todo ello son estos despidos y el empeoramiento de las condiciones de las personas que continúan trabajando, por ejemplo, con la pérdida total de antigüedad, recorte de salario y el aumento de la jornada laboral.

La responsabilidad de estos despidos y del empeoramiento de la situación laboral es de Osakidetza. Como empresa pública contratante, tiene que garantizar que las contratas cumplan con los derechos existentes. No valen excusas.

LAB tiene clara su apuesta por la reversión a lo público de todo lo privatizado durante décadas en Osakidetza. Pero mientras se llega a un proceso de este tipo, todos las y los trabajadores de estas contratas deben tener unas condiciones laborales de calidad.

Sin ir más lejos, en el Hospital de Txagorritxu los trabajos de electro-medicina son realizados por personal de Osakidetza. ¿Por qué en el resto de centros no?

LAB hace responsable a la dirección de Osakidetza de la suerte de estos trabajadores y trabajadoras y exige que se de marcha atrás en el proceso y estas personas sean subrogadas y sus derechos laborales respetados.