Endika Pérez, Iratxe Delgado y Josefina Roco ‘Txefi’, militantes del área de Acción Social de LAB, han escrito sobre el espíritu de la Comunidad de Acción Social que presentaremos el sábado en Bilbo:

Dicen que los de hoy son tiempos líquidos. Tiempos en los que se diluyen los compromisos, los lazos comunitarios y prevalece el egoísmo. El fin de la historia fue vaticinado hace ya veinte años. La verdad es que nunca hemos vivido vientos favorables para la gente trabajadora. O lo han sido en menos ocasiones de las deseadas. En esta fase del capitalismo tardío leemos y oímos, aquí y allá, reflexiones que indican que se están acentuando los signos de aquello denominado como crisis civilizatoria. Signos como la amenaza inminente de un colapso ecológico determinado por el cambio climático y la crisis energética o la invisibilización, infravaloración y mercantilización del conjunto de trabajos y esfuerzos que sostienen las vidas y de las personas, en su mayoría mujeres*, que los realizan. Vectores a los que se les suman la continua precarización en ámbitos como el empleo, la vivienda, la alimentación y los bienes básicos así como las violencias y desigualdades entre cuerpos, pueblos y territorios de los nortes y los sures globales. Todos estos, al igual que la desposesión de las soberanías y la democracia, representan algunos de los retos que tenemos quienes nos preparamos para transformar el futuro.

En medio de esta vorágine nos encontramos, como no podía ser de otra manera, también quienes habitamos este pequeño país bajo dominación franco-española al borde del mar Cantábrico. Y en medio de estas tendencias globales, hay quien dice que no hay escapatoria, que cojamos lo que hay, que nos aferremos a lo poco que nos queda. Es un mensaje nítido; todo está perdido y debemos aceptar la precarización de la vida. De sobra son conocidos los intereses de quienes propugnan estas ideas. 

Nosotras no estamos dispuestas a beber de este engaño. Tenemos, además, parte de la receta para afrontar la situación de forma activa y concreta: una solidaridad organizada y un sindicalismo combativo como arma de autodefensa y organización colectiva. Sí. Sindicalismo. No cualquiera; claro está. Los condimentos deben ser, sin duda, un sindicalismo de clase, feminista y de contrapoder con capacidad de hacer propuestas de forma activa ante la emergencia ecológica, que esté en constante intento de construir nuevas trincheras ante los procesos de precarización, privatización, mercantilización y especulación de las vidas y tenga como base, en su proyecto de emancipación, a la comunidad a la que pertenece. Esto supone a nuestro entender, un sindicalismo que trascendiendo la esfera del empleo tenga vocación de impulsar cambios radicales. 

Se nos abren, por lo tanto, nuevos campos de lucha y la necesidad de nuevas formas de actuar en ellos. El capital ataca frontalmente a la vida de las personas y pone en jaque la biodiversidad del planeta mediante procesos múltiples que, pese a parecer fraccionados, son parte de su misma estrategia. Por ello, son imprescindibles diversas herramientas para desarrollar una lucha integral que nos permita responder de forma efectiva y eficaz en este conflicto. Como decimos, nosotras creemos que el sindicalismo debe ser una de ellas. 

En el sindicato LAB llevamos tiempo preparándonos para dar un nuevo salto en esa dirección. Hace más de cuatro años que creamos la estructura de Acción Social como punto de partida organizativo de esta reflexión. Ahora, avanzamos en la materialización de una propuesta para trasladar nuestro hacer sindical a esa espacio donde se desarrolla la comunidad y la vida a la que antes llegábamos con grandes limitaciones. Creemos indispensable multiplicar nuestra capacidad de organizarse en barrios y pueblos y para ello, nos reinventamos para territorializar el sindicato y su acción. No solo eso; frente al entramado de la ofensiva del capital necesitamos interrelacionar luchas de diferentes ámbitos y en nuestro caso, eso supone ampliar la esfera del empleo y entenderla en relación con las condiciones de vida, los procesos productivos y reproductivos, los múltiples ejes de discriminación y opresión y el metabolismo bio-eco-social. Grandes palabra que describen retos enormes a los que llevamos tiempo enfrentando y ensayando nuevas fórmulas. 

Por lo tanto, situamos en el terreno de la acción un nuevo espacio organizativo para abordar una estrategia socio-sindical con mayor efectividad y adecuada a la premisa del conflicto capital-vida. Si desde el inicio del sindicato el carácter socio-político, la implicación de su militancia y el vínculo con el tejido social más allá del centro de trabajo ha sido esencial y característica propia; esta nueva apuesta trata de profundizar y actualizar esta identidad. 

Acabamos asegurando que si en el sindicato LAB de algo estamos seguras, es que no es momento de quedarnos a la espera de los acontecimientos. Es momento de proponer, de incidir, de comprometerse y anticiparnos a todo lo que se viene y ya está aquí. Desde nuestra capacidad y con humildad, pero sobre todo con ilusión y compromiso, desplegamos una herramienta que creemos será útil, que desde la practica generará dinámicas alternativas no solo para afrontar sino transformar el próximo ciclo económico-político-ecológico y social. El 11 de diciembre a las 11:00, en la Biblioteca de Bidebarrieta de Bilbo, impulsamos un nuevo latido al sindicalismo combativo. Nace la comunidad de acción social del sindicato LAB. No faltes.