Las declaraciones realizadas hoy por Alberto Alonso, director de Osalan en un medio de comunicación, suponen un escándalo, en un momento en el que el año 2020 acaba de empezar y ya son 6 las y los trabajadores muertos en Euskal Herria (5 en la CAV y 1 Nafarroa Beherea).

Ha afirmado que la cifras proporcionadas por LAB no coinciden con las que cuenta Osalan. Por supuesto que no, ya que las estadísticas oficiales solo muestran una parte de la realidad. Por una parte, porque no se reconocen todos los daños a la salud generados por el trabajo y por otra, porque una parte importante de los accidentes se deja fuera, los accidentes in itinere o in misio, aunque sean mortales. Tal y como ha ocurrido en el caso de dos trabajadores muertos en 2020, los accidentes laborales anteriormente mencionados quedan fuera de las estadísticas oficiales y se registran como accidentes de tráfico (como en el caso de las y los transportistas). También quedan fuera de las estadísticas oficiales las y los cooperativistas, las trabajadoras del hogar, quienes trabajan en la economía sumergida, quienes han tenido un accidente en la CAV pero su empresa es de otra comunidad autónoma y las y los trabajadores de otros estados. Por lo tanto, podemos decir que las muertes en el trabajo sólo son la punta del iceberg.

Alonso también ha mencionado que hay que tener en cuenta la tendencia, pero que año tras año haya cada vez más accidentes es inaceptable. Si tenemos en cuenta los datos de la CAV, los accidentes se han incrementado un 2,8% entre 2018 y 2019. En 2019, los accidentes sin baja, los más fáciles de ocultar, han sido un 55% del total. La tendencia de los accidentes laborales leves de los últimos años muestra que han ido creciendo de forma notable y constante, porque los riesgos se subestiman. Las mutuas dan cada vez menor importancia a la gravedad de los accidentes laborales, ya que califican al 99% como leves. Los graves se mantienen y con la labor realizada por las mutualidades, están subregistradas. Debería ser inaceptable que muriera un único trabajador o trabajadora en su puesto. Las y los trabajadores muertos en la CAV en 2019 han sido al menos 30, la cifra continúa siendo inaceptable, si tenemos en cuenta que casi todos podrían evitarse adoptando medidas de seguridad.

Tenemos claro que los accidentes laborales no son fruto de la casualidad. Suponen un problema estructural. Los accidentes laborales traumáticos, no traumáticos e in itinere se dan como consecuencia de la precarización, la normativa laboral y la subcontratación, y también por que las administraciones no tienen un control estricto en materia de salud laboral.

Tal y como sostiene la campaña de Osalan de 2019, “la seguridad y la salud son la base de un trabajo digno”. En el sindicato LAB también lo tenemos claro, necesitamos vidas y trabajos dignos, para poder volver sanas y sanos y con vida del trabajo. Para terminar con este problema debemos impulsar un nuevo modelo, que otorgue prioridad a la vida y la salud de trabajadoras y trabajadores.

Con la huelga general del 30 de enero, articularemos una respuesta social masiva para acabar con la violencia patronal contra trabajadoras y trabajadores.

Mañana 10 enero, la sección sindical de LAB de El Corte Inglés se concentrará en este centro de trabajo (Gran Vía, 7 de Bilbao) de 14:45 a 15:45, para denunciar la muerte de un trabajador de la empresa ocurrida el pasado 4 de enero.