Tras un verano históricamente caluroso y muy seco, y desde septiembre en plena temporada de riesgo de incendios forestales, la Dirección de Montes y Patrimonio Natural de la Diputación Foral de Gipuzkoa ha tomado esta decisión.
En Gipuzkoa la prevención y extinción de incendios forestales es competencia de la Administración Forestal de la Diputación (artículo 79 de la Norma Foral de Montes 7/2006). Para llevar a cabo dicho cometido, los bomberos y bomberas forestales de la Diputación – ingenieros e ingenieras técnicas forestates, guardas forestales, operadores y operadoras de radio – alertamos de que esta decisión puede dilatar el tiempo de respuesta a los incendios y poner en peligro la seguridad tanto de la población como de los trabajadores.
El 9 de septiembré de 2026, el Jefe del Servicio de Montes y Gestión de Hábitats, por decisión de la Dirección, dio instrucciones a los retenes (voluntarios y profesionales) y conductores/as de camiones cisterna (uraska) que trabajan junto con los/as bomberos/as forestales de la Diputación de no realizar más guardias y, al conjunto de bomberos y bomberas forestales, de interrumpir el plan de formación continua y los entrenamientos, alegando la falta de presupuesto. Las y los bomberos forestales de la Diputación consideramos INACEPTABLES estas medidas, especialmente por el momento en que se han adoptado y por las consecuencias que pueden tener. Consideramos que la reducción de recursos en una emergencia por incendio forestal es una NEGLIGENCIA.
Según el Plan Especial de Emergencia para lncendios Forestales de la Comunidad Autónoma del País Vasco, en Gipuzkoa entramos el 15 de septiembre en una época de alto riesgo de incendios forestales, es decir, cuando estadísticamente Gipuzkoa ha sufrido los mayores incendios forestales. Este año, además, hemos llegado a esta época después de un verano especialmente caluroso y seco. Según Euskalmet, el verano de 2026 en Euskadi ha sido el más caluroso de la serie de. datos desde al menos 1970, y las precipitaciones han sido, en general, muy escasas. Por ello, un verano seco y cálido condicionará totalmente el comportamiento habitual de los incendios de otoño-invierno.
Guardias interrumpidas
Sin guardias se alarga el tiempo de activación y llegada al lugar del incendio de las y los bomberos forestales de retenes y lJraskas, perdiendo eficacia y eficiencia. En otras palabras, cuando se inicia el incendio colaboramos con nuestros compañeros y compañeras, las y los bomberos de los parques urbanos, pero el retraso en la activación de los recursos de la Administración Forestal reduce las posibilidades de control de los incendios. Si las condiciones son adversas (rachas fuertes de vientos de-sur, montes de grandes pendientes, vegetación extremadamente seca etc), el fuego puede cobrar fuerza y extenderse rápidamente, poniendo en peligro a la población, a sus bienes y al patrimonio natural. Y ni que decir tiene, los recursos humanos que estamos en la primera línea del incendio.
Formación y entrenamientos interrumpidos
La suspensión de la formación y de los entrenamientos conlleva otro grave riesgo. Para la extinción de los incendios forestales, los y las bomberos y bomberas forestales debemos formarnos periódicamente en procedimientos de trabajo, en el uso de henamientas, en la coordinaciÓn de las comunicaciones, en el análisis del comportamiento del fuego y en la respuesta a situaciones peligrosas. La interrupción de los entrenamientos dificulta el mantenimiento de estas habilidades y de los hábitos de trabajo en equipo, y aumenta el riesgo de errores o accidentes durante las intervenciones. La extinción de incendios forestales entraña graves riesgos inherentes y un error puede tener consecuencias muy graves para los y las trabajadores y trabajadoras y para la población.
Por ello, exigimos el RESTABLECIMIENTO INMEDIATO de las guardias y la formación y entrenamientos continuos de las y los bomberos forestales. No se puede delegar la responsabilidad de proteger la seguridad ciudadana y de los y las trabajadoras, los bienes y el patrimonio natural en la esperanza de que no se produzca un gran incendio forestal.

