El pasaso sábado, LAB tuvo conocimiento de la situación de peligro en la que estaban trabajando en una obra situada en la Plaza Bide Onera de Barakaldo. Ayer, LAB ha presentado sendas denuncias en Osalan y en Inspección de Trabajo y, hoy, hemos realizado una rueda de prensa y una concentración a junto a las obras.

El sindicato LAB ha convocado a los medios de comunicación para denunciar públicamente lo que está ocurriendo en la obra que se está llevando a cabo justo frente a los juzgados.

Este fin de semana, tuvimos conocimiento de la situacion en la que se están llevando a cabo los trabajos en este solar a través de un vídeo en el que quedaba más que patente la falta de seguridad con la que se está trabajando

Situación dantesca
Este video, que muestra una excavadora realizando trabajos de demolicion con parte del piso ya destruído, mientras otro operario apuntala los restos de la placa, situado justo debajo de la maquinaria, es una prueba evidente del incumplimiento en materia de seguridad laboral, y es por esa razón que LAB lo ha remitido a Inspección Laboral y Osalan.

Las condiciones laborales que podemos visualizar en el video son una barbaridad, pero lo aberrante es que se produzcan a plena luz del dia, en pleno centro de Barakaldo, delante de los juzgados de la localidad y no pase nada.

Juegan con nuestras vidas, a cara descubierta y sin el más mínimo pudor. 

Siendo testigos de esta situacion, nos seguimos preguntando,¿un accidente laboral es una casualidad? o condiciones laborales como la que ahora denunciamos, ¿provocan la sangria que estamos sufriendo?

Las empresas responsables de esta obra pueden actuar de esta manera porque saben que jugar con nuestras vidas no tiene consecuencias graves hacia ellas.

Ante la salud y la seguridad de las plantillas apuestan por tener aún más beneficios. No quieren invertir ni un euro en garantizar que podamos tener un empleo y continuar con vida

Desde LAB, exigimos a las autoridades a que actúen de manera implacable con estas empresas piratas, que la salud laboral de los trabajadores y trabajadoras sea un derecho (hoy, por desgracia, podemos afirmar que esto no es así, a las pruebas nos remitimos) y que, de una vez por todas, las administraciones publicas dejen de consentir estas actitudes criminales.

Tenemos derecho a trabajar y regresar con vida a nuestros hogares.