LAB ha destacado el contenido social de la declaración del Gobierno Vasco de 1936 y ha reclamado al actual Ejecutivo un posicionamiento político más firme frente al auge de la extrema derecha y el fascismo.
La coordinadora general de LAB, Garbiñe Aranburu, ha participado hoy en Gernika en un acto institucional de conmemoración de la constitución del primer Gobierno Vasco. Aquel gobierno se completó tres meses después del alzamiento fascista, con la intención de articular la resistencia de Euskal Herria desde la unidad de la mayoría de las fuerzas políticas. Asimismo, este primer Gobierno respondía a la necesidad y demanda que tenía Euskal Herria de gobernarse a sí misma, a pesar de que su actividad se había limitado a Araba, Bizkaia y Gipuzkoa como consecuencia de los tejemanejes utilizados por la derecha navarra en años anteriores.
Por otro lado, cabe destacar el contenido social de la primera declaración publicada por el Gobierno Vasco el 7 de octubre de 1936. Entre las diecisiete medidas anunciadas, además de las formuladas en respuesta a la situación de guerra, predominaban las que respondían a la situación de las y los trabajadores: “desarrollará una política de notable progreso social”; “promoverá el acceso del trabajador al capital, a los beneficios y a la coadministración de las empresas”; “estudiará y ejecutará un plan de obras públicas que absorba el desempleo de la clase trabajadora”; “fijará los precios de las mercancías”; “facilitará el traspaso de la propiedad de los terrenos y caseríos a quienes los cultivan”; “permitirá el libre acceso a la enseñanza media y superior a los ciudadanos vascos en situación de vulnerabilidad económica”.
90 años después, la situación que vivimos exige una reflexión política estratégica. Junto con la puesta en valor de lo que hemos avanzado como pueblo y como clase, es evidente la necesidad de hacer frente a la amenaza de involución política y social que vivimos tanto en el ámbito internacional como en el estatal. El proceso de derechización que se está dando en los Estados español y francés, el aumento de actitudes racistas y machistas y el aumento de fuerzas políticas que pretenden atacar nuestra condición de nación exige una lectura rigurosa y una estrategia política sólida.
En primer lugar, LAB exige al actual Gobierno Vasco una posición política más firme frente al auge de la extrema derecha y el fascismo. No basta con expresar preocupación; son necesarios compromisos políticos para cerrar el paso al proceso de involución. Alertar sobre la posibilidad de un cambio de gobierno en Madrid o agitar el fantasma de la inseguridad, como ha hecho el PNV este año, es incompatible con la actitud política que exigen las circunstancias. El carácter nacional de Euskal Herria, la soberanía popular, el feminismo y el antirracismo son valores a defender todos los días y en todos los espacios. En Euskal Herria existe la posibilidad de hacerlo: aquí existe una sociedad organizada que comparte esos valores. Todos y todas tenemos que estar donde la situación lo exige: sindicatos, partidos e instituciones.
Por otro lado, hay que prestar atención a los factores que alimentan la ofensiva reaccionaria. Las políticas neoliberales desarrolladas durante décadas han empobrecido a gran parte de la sociedad, y las instituciones no han adoptado las medidas necesarias para responder a esa situación. Es más, durante años el Gobierno y los partidos que lo han sustentado han desarrollado un mensaje y una práctica favorable a las directrices neoliberales, lejos de la sensibilidad social de aquel Gobierno de hace 90 años. En vez de la clase trabajadora, más bien ha sido la patronal la que ha guiado su política económica y la que se ha beneficiado de esta. Urge situar en el centro de la acción institucional medidas como el salario mínimo, la pensión mínima y el acceso a la vivienda. LAB seguirá luchando en esa línea.
Por último, LAB se reafirma en la reivindicación de un mayor nivel de soberanía para poder defender el carácter nacional de Euskal Herria, impulsar el proceso de euskaldunización y llevar a cabo políticas redistributivas a favor de las y los trabajadores, en cada uno de los tres ámbitos territoriales de Euskal Herria y en colaboración entre los tres. También es hora de asumir compromisos políticos por parte de sindicatos, partidos e instituciones en la construcción del Marco Vasco de Relaciones Laborales y Protección Social.

