Desde LAB, como viene siendo habitual en estos últimos tiempos, denunciamos otra negligencia del Departamento de Educación que capitanea Cristina Uriarte. En este caso, se trata de los recursos del servicio de prevención del Departamento de Educación. LAB ha venido requiriendo en los Comités de Salud que se aumente la plantilla del servicio, entendiendo que la actual dista mucho de ser adecuada por la tipología de necesidades a cubrir.

Los centros escolares a atender en la etapa obligatoria son 600 en toda la comunidad. Las personas a atender son unas 27.000, siendo esta cifra mayor en algunas temporadas debido a la fluctuación de la contratación eventual. La plantilla del servicio de prevención propio del Departamento de Educación se compone de 1 técnica en seguridad, 1 en higiene, 1 en riesgos psicosociales, 7 técnicas de zona, 7 de personal médico, y personal sanitario. La situación nos preocupa sobremanera porque impide realizar una prevención real y de calidad que tenga como objetivo eliminar riesgos y crear un puesto de trabajo sano.

Las consecuencias nefastas de esta imposibilidad se traducen en el no reconocimiento de enfermedades profesionales (4 en el ámbito de educación en el año 2014), en una vigilancia de la salud precaria, en evaluaciones realizadas a un ritmo deficiente (7 de riesgos psicosociales por año quedando, a la larga, obsoletas), ausencias de investigación de accidentes, adaptaciones de puestos de trabajo no realizadas y un largo etcétera.

LAB, con el objetivo de hacer un análisis real de la situación y proponer medidas ajustadas a la realidad, solicitó el pasado mes de octubre la intervención técnica de OSALAN. Nos reunimos con estos últimos y la Inspección de Trabajo para exponer nuestras dudas, decidiendo que se hiciese una petición de información al Departamento de Educación por parte de OSALAN.

Desde este ente, se solicitó al departamento la auditoría del servicio de prevención. Se trata de uno de los puntos de cumplimiento imprescindible de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que ayuda a detectar los aciertos y los errores de la actividad preventiva.

Después de un tiempo más que prudencial, viendo que el asunto no avanzaba (han pasado 5 meses) nos hemos puesto de nuevo en contacto con OSALAN. Nuestra sorpresa ha sido mayúscula. Nos informa de que han requerido en varias ocasiones la presentación de la auditoría sin éxito. Vuelve a hacerse el silencio por parte de este Departamento, sordo, ciego y mudo.

LAB no acaba de entender la actitud de este Departamento de Educación con relación a la prevención de riesgos. No entendemos cómo no les preocupa el tema cuando nos cansamos de ver cómo luego utilizan el absentismo como arma arrojadiza contra las personas enfermas y presentándolo como una pérdida económica de la cual acusan, únicamente, a las personas que enferman.

Este Departamento debe empezar a asumir responsabilidades en el tema de la salud. Debe poner en marcha actividades reales que vaya destinadas a reducir las tasas de enfermedades comunes, de accidentes, de enfermedades profesionales. Acciones destinadas a adaptaciones de puestos de trabajo. En una palabra, debe empezar a cumplir una Ley de la cual, por otro lado, es garante.

LAB empieza a sospechar que la forma de comunicación con el Departamento de Educación es inexistente, ni está ni se la espera. No queda más que utilizar las vías que nos dejan, la denuncia constante de los casos y la acción sindical. En este caso, nos personaremos ante Inspección de Trabajo para la denuncia oportuna y pondremos en marcha dinámicas de protesta.