El sindicato considera que la medida es injustificada y desproporcionada y advierte de que este tipo de decisiones generan un clima de presión e inseguridad entre las personas trabajadoras.
Desde el sindicato LAB queremos denunciar públicamente la decisión adoptada por la empresa de despedir disciplinariamente a un trabajador y compañero, una medida que consideramos injustificada, desproporcionada y absolutamente excesiva ante una situación que, en nuestra opinión, debería haber podido abordarse mediante otras vías.
Desde LAB defendemos firmemente el respeto entre compañeros y compañeras y consideramos que cualquier situación de conflicto, tensión o malentendido que pueda surgir en el entorno laboral debe ser abordada con responsabilidad y con voluntad de encontrar soluciones.
Precisamente por ello, entendemos que la empresa tiene una responsabilidad directa en la gestión del clima laboral y en la prevención y resolución de los conflictos que puedan producirse en el centro de trabajo. Cuando surge una situación problemática, existen diferentes mecanismos para abordarla, para tratar de alcanzar una solución que permita reconducir el conflicto.
Sin embargo, en este caso, la empresa ha optado directamente por la medida más grave: el despido disciplinario de un trabajador, sin que, desde nuestro punto de vista, se hayan explorado previamente otras vías de solución.
Para LAB, no estamos únicamente ante una decisión que afecta a una persona trabajadora. El despido de un compañero afecta al conjunto de la plantilla.
Porque detrás de una decisión de estas características también existe un mensaje que se traslada al resto de trabajadores y trabajadoras: el mensaje de que cualquier situación de tensión, conflicto o discrepancia puede terminar teniendo como consecuencia la pérdida del puesto de trabajo.
Y ese mensaje genera miedo e inseguridad entre la plantilla.
Desde LAB rechazamos que el miedo pueda convertirse en una herramienta de gestión de las relaciones laborales. Una empresa no puede pretender resolver los problemas mediante la amenaza implícita de que cualquier trabajador o trabajadora puede ser despedido cuando se produzca un conflicto.
Lo que cuestionamos es que, ante una situación concreta, la única respuesta de la empresa sea el despido disciplinario, sin haber agotado previamente otras posibilidades y sin valorar medidas que permitan solucionar el conflicto.
Lo ocurrido hoy afecta directamente a un compañero, pero mañana puede afectar a cualquiera de nosotros y nosotras.
Por eso, desde LAB queremos trasladar nuestro apoyo al trabajador despedido y denunciar firmemente una decisión empresarial que consideramos desproporcionada. Asimismo, queremos hacer un llamamiento al conjunto de la plantilla para no normalizar que el miedo y la amenaza de despido se conviertan en instrumentos de gestión.
Desde LAB seguiremos defendiendo unas relaciones laborales basadas en el respeto, la dignidad y la capacidad de resolver los conflictos mediante el diálogo y la búsqueda de soluciones, y no mediante decisiones unilaterales e irreversibles que terminan castigando exclusivamente a la persona trabajadora.

