LAB ha salido hoy también con enfado de la reunión de la Mesa General de la Función Pública de la CAV que se ha celebrado en Lakua. Considera que en este foro se deberían definir las condiciones de los sectores y del personal del ámbito del Gobierno, y una vez más hemos detectado dejadez y falta de responsabilidad.
Se responde a los grandes problemas que se presentan con improvisación, según el momento y colectivo por colectivo. En lugar de analizar estratégicamente las cuestiones de los servicios y el personal público y buscar soluciones a largo plazo en el Euskal Herria, se conforman con aplicar las medidas que impone Madrid.
Así, en los temas debatidos en la reunión de hoy se ha visto claro hasta dónde llega la defensa del autogobierno: en relación con el contrato de relevo el Gobierno de Lakua cuidará los criterios dictados por Madrid y seguirá negando a muchos personal funcionario, estatutario y temporal; también con las tasas de reposición quedará a la espera de lo que decida Madrid; así como con los criterios para rebajar la tasa de temporalidad al 8% que obliga Europa de cara al Estado español; la administración prefiere que sea Madrid quien decida también el poder adquisitivo del personal público. Todo esto lejos de la realidad de Euskal Herria porque no existe la suficiente voluntad.
El Gobierno Vasco ha dejado a la vista su improvisación y su voluntad de división de las y los trabajadores: frente a las peticiones de reducción de jornada (LAB ha seguido reivindicando la semana laboral de 30 horas), prioriza trabajar el tema por sectores. En este sentido, hemos de recordar que LAB ha conseguido las medidas de rejuvenecimiento a través de movilizaciones, con huelgas en la educación pública y paros en la mesa sectorial del Gobierno Vasco, y que en el resto de sectores no ha llevado de momento ninguna propuesta a las mesas de negociación. LAB opina que antes hay que acordar un solar para todo el ámbito en todas las materias de salario y empleo, ya que esto ayudaría a adaptarse en los sectores y no al revés. Esta estrategia de fragmentación de la clase trabajadora también se ha visto clara esta semana en Osakidetza, donde mediante un acuerdo con un colectivo minoritario, pueden quedar condicionadas las condiciones laborales y el carácter de todo un sector.
LAB lo tiene claro: para defender las condiciones laborales de los servicios públicos y de su personal debe cambiar la voluntad de la Administración y de las partes que la gestionan. Y este cambio no se consigue en reuniones estériles, sino a través de huelgas y movilizaciones.

