Ha pasado un año largo desde que el Covid19 condicionara nuestra vida cotidiana. Llega otro Aberri Eguna, el segundo, sin que todavía hayamos superado la crisis sanitaria y sin que hayamos recuperado la vida cotidiana. Nos encontramos inmersos en una profunda y nueva crisis, con las consecuencias de la crisis anterior muy presentes (la precarización y la pobreza se ha extendido a todos los ámbitos de la vida).

Siendo Euskal Herria una nación sin Estado, estos últimos meses nos han mostrado cuál es el efecto de nuestra dependencia de los estados y de las consecuencias de la división territorial. 

Las relaciones laborales, el sistema de pensiones y la protección social necesitan de una profunda transformación que creemos que debemos impulsar desde Euskal Herria, dando pasos para estructurar el Marco Vasco de Relaciones Laborales y Protección Social. Para llevar hasta el final la profunda transformación que requiere el modelo socioeconómico, tenemos que alcanzar la República Vasca Socialista y Feminista.

Aquí tenemos una realidad sindical y social diferente. En Euskal Herria existe un fuerte sindicalismo de contrapoder. Estamos poniendo límites a las pretensiones de la patronal, con la lucha que estamos llevando a cabo en los centros de trabajo en defensa del empleo digno, fomentando la solidaridad y socializando las luchas. Estamos enviando un mensaje claro a las patronales CONFEBASK y CEN: tienen medios legales para despedir a las y los trabajadores muy fácilmente, pero tienen di cultades para utilizar esas reformas.

Respecto a la mayoría sindical, hoy por hoy, no hay posibilidad de acuerdos generales, pero apostamos por seguir construyendo consensos y acumulando fuerzas entre quienes conformamos una amplia mayoría social en este país en favor del cambio social y una mayor capacidad de decisión.

Así lo hemos remarcado en la declaración que hemos elaborado al hilo del Aberri Eguna de 2021: