LAB llama a la clase trabajadora vasca y a toda la ciudadanía a participar en la manifestación convocada para el próximo sábado, 18 de julio, en Donibane Garazi bajo el lema “Errepresiorik ez, konponbidea orain” para denunciar las detenciones de estos últimos días en Ipar Euskal Herria.

Vivimos con preocupación las agresiones llevadas a cabo por los Gobiernos Francés y Español, ya que no son más que una maniobra para poner freno al proceso de paz y resolución abierto en Euskal Herria. En vez de mostrar su compromiso por la resolución del conflicto, París sigue acatando las directrices de Madrid y el Gobierno de España se empeña una y otra vez, con la colaboración estrecha del gobierno Francés y la policía, en obstaculizar el nuevo ciclo político abierto en Euskal Herria. Con estas incesantes detenciones políticas los dirigentes de España y Francia pretenden obviar y esconder una reivindicación, que apoya la mayoría de la sociedad, con una política de represión que no aporta más que sufrimiento.

En la conferencia por la paz celebrada en París el pasado 11 de junio los agentes locales e internacionales reivindicaron el compromiso de los Estados. Para que el proceso pueda avanzar marcaron unos mínimos que pasan por la implicación de los Gobiernos, el fin de la dispersión y el reconocimiento de las víctimas, pero los dos Estados no hacen más que obstaculizar la resolución del conflicto, negando la buena disposición y las garantías del desarme y dinamitando el proceso. La actitud de los dos Estados es inadmisible y deplorable.

Tanto en Francia como en España la vulneración de los derechos fundamentales siguen vigentes. Lejos de las bases marcadas por la conferencia de París, siguen adelante con la decisión de aplicar la dispersión y el aislamiento.

Hace unos días denunciábamos la vulneración de los derechos ocurrido en la prisión les Moulins de Francia y exigíamos el fin de las políticas represivas y el respeto de los derechos fundamentales. Ahora, toca hablar de la lucha emprendida por las y los presos vascos en la prisión de A Lama, así como de la lucha de las y los presos enfermos. La situación de Ibon Iparragirre y la gravedad de la última decisión de mantenerlo en prisión solo un ejemplo.

Y el acoso no acaba ahí. La dispersión golpea duramente a las familias y allegados. Una vez más, con la clara intención de criminalizar la solidaridad, han sido llamados a declarar. Pretenden castigar el mero hecho de ser familiar. Vemos que las decisiones jurídicas son totalmente arbitrarias, la última, el escandalo jurídico y político que supone la negación de indemnizaciones a las víctimas de la guerra sucia y de la violencia de Estado.

Tras esas decisiones, tanto en Francia como en España, prevalecen las ansias de venganza, contra todas aquellas personas que trabajan a favor de la resolución del conflicto de Euskal Herria, y este es un ejemplo más. El estado español quiere acabar con los deseos de paz que existen en Euskal Herria, bloqueando y frustrando por la vía de la represión todos los pasos dados hacia la resolución. Los estados quieren evitar a toda costa un escenario para la normalización, porque saben que en una situación democrática Euskal Herria dará pasos para decidir libremente su futuro.

Estos ataques no hacen más que reforzar la necesidad que tiene Euskal Herria de avanzar para decidir libremente y democráticamente su futuro. Y en ese proceso el compromiso y la implicación de los agentes políticos, sociales y sindicales es imprescindible. En la construcción de un escenario políticos de paz y normalización es necesario acabar con la dispersión y dar respuesta inmediata a la situación de los y las presas enfermas.
Así pues, estos ataques antidemocráticos deben traducirse en compromisos para construir una democracia vasca y en más iniciativas políticas. Son tiempos para la resolución y la paz, es lo que demanda la mayoría de la sociedad. Esa es nuestra voluntad y nuestro compromiso.